Hernan Orrego

SOBRE EL AUTOR

Dos momentos marcaron sendos hitos en mi futura vida de escritor.  Leer más

 

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Hernan Orrego

Una aproximación a Bonsai de Alejandro Zambra destacados

Viernes, 05 Diciembre 2014 00:00

Alejandro Zambra (1975), el autor chileno representante de una nueva generación de poetas y escritores, no se involucra en los movimientos sociales, aspecto que caracterizó a la generación anterior. De ahí que la juvenil pareja de Bonsai viva en la burbuja de un intelecto personal. Enfocada en sí misma, permanece en un mundo fragmentado e individualista, sin relación alguna con el medio que los rodea.

Este joven autor presenta esta historia de amor como una obra de metaficción: “A ella la llamaremos Emilia y a él lo llamaremos Julio. Al final, Emilia muere y Julio queda solo, el resto es literatura”. En otra parte afirma: “Es una historia simple, que casi nadie sabe contarla bien”. Y en el capítulo final: “Quiero terminar la historia de Julio, pero la historia de Julio no termina, ése es el problema. O termina así…”.

 

Los personajes son dos estudiantes unidos por su afinidad con la literatura. Julio descubre que el amor es motivación y no simple afinidad. Zambra hace notar el nivel intelectual de los personajes, símbolos de la generación post-dictadura. Leen todas las noches antes de hacer el amor mientras estudian para el examen de Sintaxis II, leen obras literarias, y escuchan música avanzada para sus jóvenes edades. El intelecto precede al sexo. Leen buena literatura antes de hacer el amor. Julio la engaña diciendo que leyó a Proust, luego se da cuenta que para una relación duradera no sirve el engaño. Ambos buscan la felicidad sin encontrarla. Leen En busca del tiempo perdido en la cama, pero no terminan los siete tomos, al igual que el autor, dejaron la obra inconclusa, como quedó la vida de Julio, al enterarse del suicidio de Emilia.

 

El bonsái aparece como un símbolo-justificativo. Julio vende parte de sus libros y compra un manual para crear un bonsái. Para él es como escribir. Es pequeño como su breve obra de 90 páginas. El bonsái no es un árbol en miniatura, es un bonsái. No hay bonsáis en miniatura, hay bonsáis. No hay novelas cortas, hay novelas. El Bonsái se compone de dos partes, el bonsái y su continente. Si se quita de la maceta ya no es bonsái. La novela consta de escritor y lector. El bonsái es arte, como la literatura, pero como todo árbol, morirá un día. Zambra establece otra analogía. El bonsái como el amor, morirá un día.

 

El joven autor plantea el choque generacional entre Gazmuri, el viejo autor de siete novelas que escribe a lápiz y Julio que tiene la desventaja de ser joven. Julio transcribe el último manuscrito de Gazmuri, por amor a la literatura, aunque recibe de él treinta mil pesos, que luego le paga a un taxista para que lo pasee por la ciudad hasta que se acaben los treinta mil.

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