Hernan Orrego

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Hernan Orrego

¿Qué minoría?

Miércoles, 19 Octubre 2011 00:00

Es incomprensible que una gran masa de la población hispana en los Estados Unidos aun no tome conciencia de su gravitación en la sociedad norteamericana contemporánea cuando hemos pasado los cincuenta millones los hispanoparlantes en este país. No hay razón para continuar sintiéndonos poco representativos o visitantes de paso.

Cuando llegamos a este país nos dedicamos a conseguir trabajo, a aprender las costumbres, las leyes y el idioma. Los menores, a través del sistema escolar, aprenden el inglés con más facilidad que los adultos. Al poco tiempo los corrigen y hasta les enseñan.

Cada día salimos a trabajar con un entusiasmo mayor que el que teníamos en nuestros países, porque el pujante sistema de vida del pueblo estadounidense nos lleva a ese ritmo. Muchas veces no nos damos cuenta de lo que logramos con nuestro trabajo cotidiano, o con la empresa que formamos, o con lo que estudiamos, y olvidamos que un día llegamos con tan solo una maleta. Si damos una mirada hacia atrás podemos ver que nuestros esfuerzos no han sido en vano.

Sin embargo, hay otro elemento muy importante en nuestras vidas. Es la raíz que nos une a la tierra que dejamos, a la familia, las costumbres y a las tradiciones. Y también, el legado que llevamos fuertemente arraigado dentro de nosotros: el idioma español

En la península ibérica, el español fue modificado por las invasiones de romanos, godos y árabes. Al unirse los reinados de Castilla y Aragón nace la legua castellana. Aún, en muchos países de Hispanoamérica se usa el término castellano para referirse al idioma español.

No voy a ahondar en el enorme aporte a las letras que han hecho las generaciones de maestros, filósofos, intelectuales, poetas y escritores de habla hispana. Por eso, hoy, los hispanoparlantes residentes en Estados Unidos, tenemos que dar el paso hacia adelante para poner a nuestra lengua en el sitial que le corresponde en la sociedad. No por haber aprendido el inglés vamos a olvidar el español. Tenemos que leerlo en las bibliotecas o en los medios de comunicación. Tenemos que hablarlo en casa para que nuestros hijos no lo olviden. Tenemos que leer nuestra literatura, apoyar a nuestros valores, a los valientes Quijotes que luchan contra los molinos de viento de la indiferencia por nuestro legado idiomático.

Finalmente, recordemos que los hispanos somos la primera mayoría en Estados Unidos y el español es la tercera lengua más hablado del mundo, con 500 millones de personas.

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