Jaime Basagoitia

SOBRE EL AUTOR

Entre los muchos intelectuales Salvadoreños que inmigraron a  los Estados Unidos está Jaime Basagoitia.

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Jaime Basagoitia

El príncipe y el mendigo, versión siglo XXI destacados

Viernes, 06 Noviembre 2015 00:00

La historia original de El príncipe y el mendigo, escrita por Mark Twain, habla de dos muchachos que siendo físicamente muy parecidos cambian de vida y experiencias por un momento.  

En mi versión, tenemos a  un empresario honesto y con deseos de “conquistar el mundo”, lo llamaré Eduardo, en honor al príncipe; a Tomás, el mendigo,  lo representa un héroe moderno también conocido como “activista social”.  Él es un  defensor incansable de los pobres y desafortunados, quien busca siempre  “corregir las injusticias sociales”.   

El país y lugar de mi cuento  podría ser cualquiera. Eduardo, el empresario,  regresa  a su hogar después de más de doce horas de trabajo que comienzan limpiando su pequeño local, revisando las tareas que tiene para el día, pagando cuentas y atendiendo a sus clientes.  Por cuidar del changarro no puedo estar para el cumpleaños de su hija. Mientras tanto, Tomas,  se entera en Facebook que habrá una manifestación para exigir los derechos de la mujer. Se encuentra con sus colegas y amigos, protestan, bloquean calles, interrumpen el comercio y hacen saber a los “enemigos” que están aquí para vencer o morir. Luego de subir sus selfies van a  Starbucks satisfechos de haber participado en una batalla más.

Al correr de los años, Eduardo, ahora cuenta con cuatro empleados. Dos de ellos madres  solteras. Rosa, una de ellas, finalmente tiene trabajo seguro. Eduardo es exigente, Rosa o aprende Excel o se va. Rosa tiene ahora, además de su trabajo, que ir a la escuela los sábados por la mañana y pagar por las clases.  El negocio crece y Eduardo contrata a Roberto para limpiar las oficinas.  Él es  “ilegal” y además barato. Roberto y su esposa limpian por las noches.  

Tomás hace pasantilla con un político local y escribe en un blog sobre temas sociales. Vive, según él, en carne propia, la desigualdad económica, después de todo, llenar el tanque de su Audi no es fácil.  

Pasa el tiempo y Eduardo es ahora un empresario de importancia con más de ochenta empleados de todo tipo, raza, sexo y religión.  Rosa se convierte en su gerente de recursos humanos. El hijo de Rosa está por graduarse de la escuela e ir camino a la universidad. Roberto consigue legalizar su situación. Su negocio crece y ahora juega golf junto a Eduardo. Los hijos de Roberto y Eduardo son compañeros en la universidad.

Tomás gana el escaño de concejal bajo el lema “más vivienda para la clase obrera”. Gracias  a su esmero,  el alcalde y el resto de los miembros del Concejo pasan una resolución designando un área de la ciudad  para construir más de cien apartamentos de vivienda mínima. Tomas es un héroe local. Aparece en todas las noticias. La Alcaldía, bajo el lema de una “mejor calidad de vida para nuestros ciudadanos”,  expropia los terrenos del futuro proyecto a pesar de las protestas de Eduardo  y de sus empleados.    

Tomas, al ser entrevistado sobre la incómoda situación económica que genera su iniciativa para los empresarios, responde: “ya es hora de que los empresarios, que han recibido tanto de la comunidad, se solidaricen y contribuyan con un poco de lo mucho que han  ganado”. Eduardo, sin otra opción y a un alto costo, muda su negocio para “comenzar de nuevo”. Rosa ya no trabaja más con él, al igual que otros setenta dos empleados. Roberto pierde el contrato. Su hijo retorna a casa y trabaja por las noches limpiando oficinas para ayudar a su papá. Tomás, en cambio, es el nuevo representante del distrito ante el gobierno federal. Escribe un libro titulado  Sin justicia, no habrá paz. La historia de mi vida pública. Es inesperadamente un best seller.  Tomás  y sus descendientes viven felices para siempre.

P.D.  Perdón, por poco y olvido, el edificio de vivienda pública nunca se construye.  Los fondos son imposibles de conseguir. El terreno es vendido por la Alcaldía a una empresa de bienes raíces para ayudar a reducir sus costos administrativos. El rescate económico es el primer logro político a nivel federal del nuevo representante. El hecho de que su hijo sea uno de los socios principales de la firma es pura coincidencia, por supuesto.

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