Jaime Basagoitia

SOBRE EL AUTOR

Entre los muchos intelectuales Salvadoreños que inmigraron a  los Estados Unidos está Jaime Basagoitia.

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Jaime Basagoitia

La nueva Torre de Babel destacados

Lunes, 25 Enero 2016 00:00

Recuerdo que en la película El nombre de la rosa, dirigida por Jean-Jacques Annaud, 1986, cuando el novicio y pupilo Adso de Melk conversa con el personaje principal, su mentor y guía, el fraile franciscano Guillermo de Basquetville, interpretado en el film por Sean Connery, este le responde con una perla de sabiduría: “El hombre no cambia, lo único que cambia son las circunstancias a su alrededor”.

 

El movimiento mundial para combatir el calentamiento global, convenientemente conocido también como la crisis del cambio climático, prueba que el sabio monje estaba en lo correcto. El clima es por su propia naturaleza cambiante. Solo toma ver con qué frecuencia se equivocan los meteorólogos con sus predicciones diarias para reconocerlo; sin embargo, bajo el nuevo título, cualquier evento climático, de cualquier naturaleza, en cualquier lado, es rápidamente atribuido al cambio climático.

Qué personalidad de Hollywood, del mundo académico, político o religioso no aprovecha sus quince minutos de fama para avanzar esta agenda. La supuesta crisis climática ha llevado hasta al Papa a promoverla a través de su encíclica Laudato sí.  Qué irónico, al recordar en mis clases de historia sagrada el mito de la Torre de Babel, tengo la sensación de que esta película, como dicen, ya la vi. Es imposible no apreciar el gran paralelo entre el mito y la realidad.

La torre de Babel es tal vez el primer esfuerzo mundial para combatir el cambio climático, según cuenta La Biblia, se juntan los hombres para hacer una ciudad y una torre que llegaría hasta el firmamento. Una torre para enaltecer su capacidad tecnológica. El hombre intentaría probar, una vez más, ser superior a su Creador. Todos conocemos el final de la narración. El precio de su soberbia es la imposibilidad de poder comunicarse unos con otros cuando Dios les da lenguas diferentes. ¿De la Torre? Ni ruinas.

Milenios después nos encontramos construyendo nuestra propia torre de Babel. El mundo unido para tener poder, nada más y nada menos, sobre el clima del planeta. Nuestra tecnología y riqueza es superior a los designios de Dios y las fuerzas del universo. Suena tan familiar. Al igual que en la narración del Génesis, nuestra lección será la incapacidad de comunicarnos, no solo por las diferentes lenguas, sino también por las tremendas brechas culturales, económicas y sociales entre pueblos y naciones, ruinas todas de promesas falsas. Al final, y después de trillones de dólares en los bolsillos de nuestros altruistas líderes visionarios del sueño, más ruinas, más miseria.  

Qué acertado el comentario del fraile Basquetville.  Podrán pasar otros mil años y múltiples generaciones más, pero el hombre seguirá siendo el mismo, solo sus circunstancias serán diferentes.      

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