Palabras de Introduccion de Nelson Mosquera

Lunes, 21 Abril 2014 00:00 Escrito por  Publicado en Notas literarias Leído 578 veces

Palabras de Introducción de Nelson Mosquera para la presentación de la novela El último romántico del escritor colombiano José Díaz-Díaz, en el auditorio de la universidad Ana G. Méndez de Miramar, Florida, el 17 de agosto de 2010.

Buenas tardes. Gracias por venir. Gracias a la Universidad Ana G. Méndez por prestarnos sus magníficas instalaciones, pero sobre todo gracias a Katia Núñez que ha hecho de estas noches culturales la cita obligada de la intelectualidad hispanohablante del sur de la Florida. Mi nombre es Nelson Mosquera. Soy ingeniero químico de profesión, pero asiduo lector de vocación. Hace unas semanas, aquí mismo, después de la excelente presentación del poeta dominicano René Rodríguez Soriano, José Díaz Díaz se me acercó y me pidió que presentara su novela El último romántico. Le respondí que yo no era crítico literario o profesor de literatura y mucho menos académico de la lengua. Mi única experiencia como presentador de autores se reduce a la que hice hace algunos años en la biblioteca pública de Broward del filósofo español Fernando Savater y ahí la embarré,  porque sin darme cuenta había caído en la trampa, pues El último romántico es una novela filosófica de alto vuelo en la que reinan la ironía, la comicidad y la mordacidad revestidas del barniz poético del autor.

José Díaz-Díaz nació en la ciudad de  Guateque, Colombia, en pleno centro del altiplano cundiboyacense, territorio que fue habitado por los antiguos chibchas o muiscas, que aunque no descollaron en la arquitectura lítica como los aztecas y los incas, lograron un alto grado de desarrollo cultural. Fueron astrónomos, economistas, juristas, orfebres tejedores y ceramistas. Su pensamiento mítico-religioso aún se respira en los valles y sabanas donde los espíritus del Zipa de Bacatá y el Zaque de Tunja, merodean escondidos entre las ruanas de los campesinos.

José Díaz Díaz se trasladó a la ciudad de Bogotá. Allí estudió filosofía en la universidad Tomás de Aquino y luego se especializó en Literatura en la universidad Javeriana de la misma ciudad. En 1978 se trasladó a Caracas donde vivió hasta 1989. En 1996 fija su residencia en Nueva York y desde el 2000 en el sur de la Florida donde se dedicado a la promoción cultural, a leer y a escribir. Desde entonces ha colaborado para revistas y periódicos especializados en el área de ensayo, reseñas literarias y artículos. Ha publicado el libro de miniensayos Literatura para principiantes, el poemario Los versos del emigrante, el cuento Vivir en América y la novela El último romántico.

El último romántico es la historia de Gerardo Antonio Montoya, un desgarbado mozalbete de larga nariz y anteojos con cristales de culo de botella, cuya vida ha sido un continuo huir de la realidad. Nació en el llamado eje cafetero de Colombia tras una relación nada convencional entre una adolescente y un cura gallego. Sus primeros años transcurren en la ciudad de Manizales donde descubre el encanto de la literatura, y la relación entre la vida corriente y la sensibilidad poética, el arte de la poesía o la  Gaya ciencia, que nos libera del desgaste de la repetición doméstica. Una accidentada y corta carrera militar lo lanza a buscar fortuna en la capital, Bogotá, con un maletín repleto de sueños y una colección de poemas transcritos a mano que recitaba de memoria. Trabaja como librero y frecuenta los cafés literarios de la moribunda Atenas suramericana, donde conoce a Mara Castellanos y el amor tántrico mejor conocido como el orgasmo budista.

Conoce también a Rosita Moreno, una cucuteña que había vivido 8 años en Nueva York y que viaja a Colombia par desintoxicarse del febril ambiente de la gran manzana y de paso estudiar inglés en el instituto colombo-americano. Conoce además a Luciano García, un enano milenario, clarividente, telépata y quiromántico, espiritista y discípulo adelantado de Madame Blavatsky.

El espíritu libertario y romántico  de Simón Bolívar ilumina a Gerardo Antonio, quien viaja a Venezuela donde trabaja como vendedor de enciclopedias. Allí conoce a la exuberante llanera Lisandra Cordero e inicia la escritura de la  primera parte de la trilogía que llamará El último romántico. Sin embargo, los avatares de la vida le dan un vuelco total a la historia y nuestros héroes mueren de amor. El Liebstod de Tristán e Isolda, ópera de otro último romántico el compositor alemán Richard Wagner.

Sin más preámbulos, con ustedes José Díaz-Díaz.

Ultima modificacion el Martes, 22 Abril 2014 21:17

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