Un sueño hecho realidad y que yo he llamado La música del olvido.

Martes, 22 Abril 2014 00:00 Escrito por  Janiel Humberto Pemberty Publicado en Notas literarias Leído 477 veces
Palabras de prsentación de La música del olvido en el Consulado General de Colombia en Miami. Palabras de prsentación de La música del olvido en el Consulado General de Colombia en Miami.

Tengan todos ustedes muy buenas noches. Dejénme, en primer lugar, agradecerles que estén aquí hoy. El que hayan suspendido sus rutinas y hayan venido, algunos desde lejos, convocados por el numen de la literatura, un sueño guiado en palabras de Jorge Luis Borges, y a lo que yo agregaría que es un sueño compartido, porque ¿qué otra cosa que un ser humano que comparte sus sueños con sus semejantes es un escritor?

Y esta noche ustedes han venido a que yo les comparta un sueño hecho realidad y que yo he llamado La música del olvido. Pero ¿qué es eso de la música del olvido?, se habrán preguntado muchos de ustedes, seguramente. Y sí. No tiene nada que ver con música de despecho o que cuente cómo se arranca del corazón un amor perdido… Nada de eso, aunque ¿a quién, en su momento, esa música no ha tocado hasta en el alma? No. Se trata de otra cosa. Se trata de que cada uno de nosotros es la música del olvido. Cada uno en la sinfonía de sus risas, anhelos, logros y triunfos y en el concierto de sus miedos, ilusiones rotas, lágrimas y fracasos, que se manifiestan con crescendos tan altisonantes a lo largo de nuestras vidas y que caen, con nosotros, irremediablemente, en el silencio del olvido. Esa música es en el fondo mi novela, igual a la música que en el fondo son nuestras vidas. Y es que mi novela resultó siendo, en últimas, una historia de un dramatismo creciente, en la que espero haber logrado la divisa que William Faulkner pronunció alguna vez: Un escritor trata de crear personajes creíbles, en situaciones conmovedoras creíbles, de la manera más conmovedora que pueda.

Ahora bien, mi novela tiene varios mensajes, pero su gran mensaje no verbalizado, su leit motiv oculto, añora una utopía: una sociedad hermanada por la solidaridad, la paz y la justicia. Una sociedad que entienda a la humanidad como un cuerpo de hombre y que donde quiera que haya hambre, violencia e injusticia, ese cuerpo se enferma y siente dolor porque ellas son un lastre para la armonía de ese cuerpo. Una sociedad en la que nadie pueda conciliar un sueño tranquilo mientras haya un niño sin familia, sin techo, sin esperanza, sin futuro en cualquier lugar del planeta. Una sociedad en fin que entienda que la niñez es la aurora del hombre y que como sea esa niñez será el hombre. Esa utopía es el anhelo latente, el que entre bambalinas alienta a mi novela.

Uno de los grandes descubrimientos de mi juventud fue Homero y luego, los trágicos griegos. En repetidas e incansables lecturas me maravillé una y otra vez con la fragorosa descripción homérica del combate, y con el drama, contado con frecuentes metáforas, que se abatía implacable sobre el héroe de las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Luego supe que la representación de esas tragedias era un rito para el pueblo griego y que para ese pueblo esa representación tenía un efecto catártico, es decir, liberador.  Aristóteles, en su Poética, da a entender que el espectador se identificaba con la desventura de su héroe, provocada por él mismo, y que sufría con ese héroe el castigo que merecería él si despertara la ira de los dioses, logrando así una descarga simbólica sus culpas y alcanzando con ello una catarsis, una liberación. Después me fue concedido conocer a Shakespeare, que colmó mi fantasía. Shakespeare me fascinó con su capacidad de dar a sus personajes un lenguaje de sabiduría y belleza conmovedoras. Recuerdo un hecho capital en alguna de mis lecturas de Romeo y Julieta. Sucedió cuando Capuleto, el padre de Julieta, recibe la noticia de que su hija, que en realidad duerme bajo el efecto de un licor que la hace parecer un cadáver, está muerta. Al saberlo, y luego de algunas expresiones de estupor y asombro, palabras más, palabras menos, exclama: ¡Oh día aciago! La muerte ha caído como la escarcha sobre la flor más galana de la pradera. El poeta, ante un hecho tan abismal, pudo haber hecho que su personaje prorrumpiera en lamentos desgarrados, que increpara con agrias palabras a los dioses o al destino o que se sumiera en el mutismo, pero opta por poner en sus labios esas palabras, que en realidad son una metáfora porque la muerta, más que su hija, es la flor más galana de la pradera y la pradera, se supone, es la tierra y esa flor que es la más galana de la pradera, es la más galana que los ojos del cielo hayan visto jamás. Fue entonces cuando comprendí el hecho poético. Cuando entendí que la poesía es catarsis, que la metáfora, al dar otro nombre a nuestro dolor lo hace más llevadero y dulcifica nuestra desventura. ¡Oh día aciago! La muerte ha caído como la escarcha sobre la flor más galana de la pradera… Les hablo de Homero, la tragedia griega y Shakespeare porque ellos marcaron mi manera de narrar para siempre y porque en la música del olvido hay algo de ellos. No tanto de su lenguaje, para mí un reto a alcanzar, sino en el tratamiento de sus historias por más que lo de ellos haya sido epopeya y teatro y lo mío sea, en este caso, novela. Pero más que en eso, también hay algo de ellos en la causalidad de los avatares de mis personajes. He escrito, a propósito de lo que les vengo diciendo, un epígrafe general a la obra, que dice así más o menos: El Tejedor de la Vida, que conoce el sentido último de la trama del bien y el mal,nos dio la risa y el llanto, el ensueño y la pesadilla.Y es su potestad disponer, si dentro de esa trama, a pesar de nuestra voluntad y nuestro esfuerzo,seremos ganadores o perdedores, verdugos o víctimas. Esto es como, digamos, una señal para el lector acerca del destino que enfrentan los personajes de la obra. Un destino que no está regido ya por la voluntad de los dioses, como en Homero y los trágicos griegos, o por la voluntad de los dioses y de los hombres, como en Shakespeare, sino por el designio de unas circunstancias históricas y sociales y de unos oscuros hombres con poder, que son como los dioses de esta novela.  

Una de las situaciones que me llevó, entre otras, a venirme hace nueve años a este país fue que con alguna frecuencia en mi ciudad, podía ver parados, en cualquier calle o en cualquier esquina, a un hombre de sombrero y machete al cinto, acompañado de su familia, con aspecto derrotado, al lado de un letrero que generalmente, con grafía vacilante y mala ortografía, rezaba: somos desplazados por la violencia. Por favor, ayúdenos. Y no sé si me conmovía más esta familia o la indiferencia con que los que pasaban, miraban su situación. Para mí aquello era como un puño cerrado contra el rostro. O también podía ver a niños de la calle con sus ropas raídas y sus rostros devastados por la intemperie, con sus rostros marcados por las huellas de un abandono que no comprendían, ir, con sus risas destempladas, en pos de una alegría que hacía tiempo habían perdido. Y todas esas escenas comenzaron a correr en mi sangre de exiliado y poco a poco se fueron volviendo personajes que me llamaban, y finalmente, historia. Y el día que comencé a plasmar esa historia en el papel, esos personajes echaron a andar. Yo no hice más que seguirlos. Vi su trasegar y sus angustias descorazonadoras y cuando la mano me tembló, me dije que yo no tenía otro remedio que ser el amanuense de su destierro, que mi misión era contarle al mundo el desarraigo que ellos no sabrían o no podrían contar, con todo el rigor y con toda la carga conmovedora de que yo era capaz.

Terminé la historia y la mandé al Premio Planeta de Novela 2008, en el que resultó seleccionada como una de las diez finalistas entre 528 obras participantes. Hice algunas gestiones para editarla y ante el mutismo de editoriales y agentes  literarios, decidí mantenerla a fuego lento, hasta que en bookandbilias decidimos hacer un trabajo de lectura en equipo y publicarla. Espero que la obra que podrán tener hoy en sus manos, los toque como un relámpago en noche cerrada, porque tiene fuego y tiene corazón.

Ultima modificacion el Jueves, 15 Mayo 2014 20:49

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