La Mujer del Coronel: Carlos Alberto Montaner

Lunes, 21 Abril 2014 00:00 Escrito por  Publicado en Notas literarias Leído 458 veces

Carlos Alberto Montaner. Escritor y periodista

Por: Ainara Mantellini

No es cierto que los escritores solamente escriban dominados por una fuerza individual de expresar sentimientos o ideas sin que dicha fuerza esté íntimamente ligada a un deseo ulterior de conexión o diálogo con alguien más, en este caso, nosotros los lectores.  Todo escritor tiene un objetivo comunicacional: exponer una realidad, investigar una tendencia, plasmar una nueva idea o simplemente entretener pueden ser algunos de esos objetivos. Y como en el tango, para la comunicación hacen falta dos: el escritor y el lector.

Pero el escritor es el primero en plantear el diálogo posible al lector, y para ello, lleva la ardua tarea de escoger los recursos más convenientes para captar la atención del lector y además insertar en su mente exactamente el mensaje que desea transmitir.

Carlos Alberto Montaner, quien ya se ha paseado por la ficción anteriormente, es conocido para el común de los lectores de las comunidades en que se mueve (Miami / Madrid) como articulista y ensayista: un escritor del mundo de las ideas concentrado en temas de actualidad política y sociológica. Este oficio le ha devenido una gran cantidad de seguidores que fácilmente aceptarían leer casi cualquier texto que lleve su firma. Hasta que llegan a una novela como La Mujer del Coronel.

Esta novela cuenta la historia de una atractiva mujer cubana (y revolucionaria) casada con un coronel de la revolución, a quien se descubre un tórrido affairdurante un viaje académico.  El acto de infidelidad, respondiendo a los códigos establecidos por el estado cubano, debe ser develado al marido con la finalidad de “limpiar” el honor del militar y la institución a la que pertenece instándolo al divorcio o la renuncia al partido comunista.

Si contamos la historia de esta forma, y conociendo el perfil del autor, no hay nada que nos asombre: se trata de una trama ambientada en la cuba de los Castro, posiblemente basada en un hecho real.  Una anécdota para ilustrar la realidad de la isla.

Pero el punto de quiebra está en que el recurso escogido por el escritor supone una sorpresa para sus lectores asiduos. Como una gran llamada de atención, Montaner decide describir el affairde la protagonista usando descripciones detalladas de los encuentros amorosos y el estilo epistolar (que le inyecta mayor intimidad al asunto), atrapando el asombro de quien nunca imaginó a ese señor serio que aparece en TV siquiera ideando pasajes sexuales tan explícitos. ¿Por qué lo hizo?

En la discusión de anoche -de nuestro grupo de lectura de Books n Books – convinimos que las posibles dos razones principales son precisamente llamar la atención para que la historia no se convirtiera en una historia más de la realidad cubana, y tocar la fibra más íntima de los seres humanos: el momento en el que los seres humanos pueden ensayar una total libertad, aun viviendo bajo los regímenes más totalitarios: la intimidad sexual.  Son tantas las historias trágicas de separaciones familiares impulsadas por el Estado cubano, tantas las historias de represión de las ideas y la opinión que protagonizan muchos en la isla, que el resto de nosotros ya es incapaz de albergar empatía con las víctimas. ¿Es posible entonces que Montaner haya escogido el recurso de mostrar descarnadamente la intimidad de Nuria para que la historia nos hablara directamente y surtiera el efecto principal que, según él mismo dice, no era otro más que hablar de “la libertad afectiva, controlada y reprimida por un Estado que se adueña del corazón de los ciudadanos”?

La represión de esa libertad afectiva no solo se ve en la relación principal de Nuria con su amante italiano, descubierta por los servicios de inteligencia que se hicieron con las cartas que los amantes intercambiaron en Roma. La represión está presente también, aunque menos desarrollada por el autor, en el encuentro de Nuria con su hermana, única sobreviviente de su familia en el exilio: prueba de ello es la manera en que las hermanas fraguan el encuentro en Roma, y de hecho, la sospecha de la protagonista de que el Estado había descubierto precisamente ese otro affairy no el que tuvo con el profesor italiano.

Asimismo, el coronel es también víctima de esa represión: el diálogo final entre él y Nuria daba cierta luz a los lectores de que quizás el coronel podría perdonar a su mujer la infidelidad cometida. Pero amenazado con la expulsión del partido, no tiene tampoco esa libertad. No puede soportar la idea de divorciarse (ni del partido ni de Nuria) y comete suicidio. Otros personajes de la novela también fungen de evidencia: el doctor obligado a perpetrar abortos (¡y filmarlos!), los pacientes de Nuria y el personal del Hospital.

Montaner, entonces, en esta obra de ficción no se aleja del mundo de las ideas que lo caracteriza, sino que echa manos de otros recursos y técnicas, diferentes al ensayo y el lenguaje periodístico, para mostrar la realidad opresora de su país natal.  Mostrar la estructura del Estado cubano como institución que establece la superestructura de la sociedad cubana y determina los principios sociales y éticos que debe seguir el ciudadano ejemplar.  El Estado cubano termina siendo tan vigilante y perseguidor como cualquier otra estructura de poder en el mundo y en la Historia: gobiernos que establecen el número de hijos que se debe tener, instituciones religiosas que demarcan los valores éticos de sus feligreses, etc.  Todos respondiendo a preservar la supervivencia de sus modelos de orden. Para unos personajes que, luego del cambio de estructuras que planteó la Revolución, ya se sentían libres de los códigos de fidelidad y de la idea occidental (y católica) de matrimonio; para una mujer que, sin sentirse en falta con su esposo, nunca se sintió tan libre como en Roma con Martinelli; para ellos, son otros los límites y otras las represiones impuestas por el orden de su propio gobierno.

Los recursos utilizados, fueron justo eso: recursos para despertar nuestra curiosidad y hacernos leer la obra.  La manera de iniciar el diálogo con nosotros, los lectores.

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Ultima modificacion el Martes, 22 Abril 2014 21:06

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