El profeta del desierto

Lunes, 21 Abril 2014 00:00 Escrito por  Publicado en Notas literarias Leído 670 veces

Por Janiel Humberto Pemberty

Antes, yo era un mísero mercader entre los mercaderes del desierto, a merced del sol, el frío y la arena inclemente. Viajaba de uno a otro lado con mi recua de camellos extenuados, o guiaba caravanas de hombres que se arriesgaban por la inmensidad despiadada en busca de emoción o de una señal divina que redimiera sus patéticas vidas.

Vivía sin otro sueño que morir al abrigo de un oasis apacible, pero una tarde, en medio de una ventisca tempestuosa, vi una luz inextinguible y escuché la voz de Mi Señor rasgando el cielo e imponiéndose sobre el vendaval estruendoso. Entonces, sobre esta arena mudable como la sombra, levanté mi tienda y conformé mi harem. Poco después Dios vino entre relámpagos y truenos, y de entre todas mis amadas esposas eligió a una para hacerla su médium y darle belleza estremecedora. Y ahora soy su profeta y clamo en el desierto.

Dios ya no habla entre zarzas ardientes o por la boca desdentada de los profetas, sino por la voz de mi amada que reconforta a la arena azotada por la canícula y crea oasis celestes en los ojos de los dromedarios.

Mis esposas y yo nos alimentamos de raíces, de alimañas y de las criaturas que reptan el desierto del crepúsculo. Comemos y esperamos. Esperamos y confiamos.

Previo a las tardes de revelación, Dios envía desde el norte un viento ofuscado que nos paraliza la memoria y arranca las escorias de nuestro pensamiento. Entonces, como sonámbulo, preparo los papiros vírgenes en los que habré de verter su palabra, que irrumpe a cántaros por los labios de mi amada como un amanecer de ámbar derramándose sobre nuestra oscura conciencia.

Dios estampa en la arena con letras de duna su ley, acatada hasta hoy por el cielo y las estrellas, y por la boca de mi amada habla a la sorda humanidad. Con Él tengo un tácito acuerdo: solo poseeré a mi esposa, su médium, cuya belleza turba los sentidos, cuando los hombres, igual que el cielo y las estrellas, acaten su mandamiento.

Ultima modificacion el Martes, 22 Abril 2014 21:06

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