Teoría del doble estándar

Sábado, 26 Abril 2014 00:00 Escrito por  William Castaño-Bedoya Publicado en Notas literarias Leído 1346 veces

Lo pensaré fugazmente para no hacerlo esperar y para no parecerle dubitativo, o para que no me agarre la sensación de no ser espontáneo o de no ser sincero. Eso fue lo que pensé, pues el fulano, con fanático acoso, me exigía aclararle si yo me considero liberal o conservador para luego seguir hurgándome con su radical sesgo político. En verdad ese cuestionamiento es muy común en Miami, donde cada posición personal se mira con sumo cuidado porque el extremismo cunde a causa de asuntos tan sensibles como la inmigración por causas políticas de izquierda o de derecha, que tienden a un alineamiento conservador, y la necesidad de solucionar la problemática inmigratoria o de la salud, que arrastran a propios o extraños hacia las toldas liberales, como si esos conceptos, que nos afectan a todos los latinos, pudieran ponerse en un solo lado o pudieran definirse a golpe limpio en medio de la calle.

Y acorde con lo que había pensado, fui espontáneo y sincero. No quise callarme porque en esta tierra, a donde llegué hace muchísimos años para quedarme, siento que puedo expresarme con libertad, sin tapujos ni temores, y que puedo ejercer por completo el derecho de elección sin importar que piensen los más pegados a la derecha o los más pegados a la izquierda. Porque aquí en USA los hay de todos, los que llegaron voluntariamente y los expulsados de diferentes países por fascismos o comunismos despiadados y que después de muchos años se sienten americanos y decidieron quedarse. También hay aquellos que aprovechan la grandeza de este país para manejar intereses nada loables, pues de todo hay en la viña del señor. Esa es la sociedad inmigrante de este país, una sociedad hibrida donde cada corazón tiene una razón social para existir y existe en paz.

Le aclaré al fulano aquel que le respondería prontamente porque consideré que de no ser así mi respuesta se iría agriando y se convertiría en una de esas fabricadas para impresionar y que lo que pretendía con espontaneidad no era otra cosa que expresarle mis reales convicciones. Le aclaré también que mi respuesta quizá iba a parecerle estúpida y que yo pensaba que él se creía un juez de verdades ajenas, aunque a la larga me parecía más un esclavo de convicciones no muy bien meditadas. Así pues, toreado como estaba, preferí emitirle unos conceptos espontáneos a manera de respuesta, mientras organizaba mis pensamientos. Decidí responderle con un chispazo del alma, porque los chispazos del alma son tiempo presente que no le da espacio a las presiones y que deja fluir la verdad y solo la verdad, sin importar lo cruda o dulce que pueda ser, pues a la larga el resultado de la verdad es afortunado o inconveniente.

Sin fundamentalismos le expresé que aquí, en pleno apéndice latino de los Estados Unidos, donde suelo dormir como inmigrante, soy simplemente un americano de centro pero no neutral, un citizen con aspiraciones de “clase media”, ilusionado con ganarme la lotería cada sábado como método infalible para alcanzar ciertos privilegios materiales, pero que no aspiro a deprimirme por tener que trabajar y que simpatizo con aquellos privilegiados del mundo material que aunque sea por un minuto han practicado la filantropía como método natural de sanación. Le contesté que me considero un equilibrista, un personaje que juega circunstancialmente con el centro y que lo que más deploro es ese doble estándar que ejercen los llamados muy liberales y los llamados muy conservadores. Y me declaré equilibrista para evitar que la balanza de mi consciencia se fuera para norte o para sur, para oriente u occidente, para arriba o para abajo. En honor a la verdad, lamento la forma como en este país el ser liberal se sataniza tanto como el ser conservador. Para mi gusto y parecer considero que el ser liberal habita en la consciencia del género humano en la misma proporción que habita el ser conservador, dependiendo de circunstancias individuales.

En concordancia con la posición en la balanza de mi consciencia, pienso que tanto el ser liberal como el ser conservador existen para satisfacer la necesidad de los hombres de sentir que ejercen control conceptual sobre la vida y para evitar la convivencia cercana con sus antagónicos. Es decir, tanto los liberales como los conservadores de estos tiempos han descartado el centro porque temen acercarse a terrenos conceptualmente azarosos y prefieren no convivir con el equilibrio sino apalancarse en el rincón más frío de sus conveniencias, avivado por la práctica usual del doble estándar y usado de manera magistral para denotar nobleza y aparentar poder y autoridad. La cosa no pasó a mayores y el personaje aquel dejó de molestarme y se aburrió llevándose consigo sus intrigas fanáticas.

Pero para mí el tema no culminó ahí. Pensé que lo que le había dicho tan fugazmente lo hice bajo la óptica de lo que soy en USA —un ciudadano americano por naturalización— y que todo cuanto expresé como equilibrista se me diluye cuando traslado mi pensamiento a mi bella Colombia. En otras palabras, cuando empiezo a auscultar los terrenos de mi consciencia desde el ángulo de mis orígenes por allá en Armenia, Quindío, donde nací, y por allá en Bogotá, donde me formé antes de volverme gringo. Y al pensar en mi otro yo ciudadano la balanza de mi consciencia se comporta de una manera extraña y por más que trato de halarla hacia los terrenos del centro no lo consigo. Ah… es que me entra un miedo el verraco de que la sociedad de mi país se convierta en una sociedad fallida como la cubana en cuba o que caiga por el barranco de las ignominias a las que están expuestas las consciencias de los venezolanos de hoy en Venezuela . Ahí es donde se me sale esa angustia y preocupación. Ahí es donde se me sale la necesidad de manejar el doble estándar, es decir una cosa política aquí y otra allá, o mejor, aquí de centro y allá más corrido hacia la derecha, para atajarle al destino la eventual llegada de las ineficientes e ineficaces izquierdas radicales latinoamericanas, que carcomen el progreso y la paz y que al parecer han hecho mella en el gobierno liberal de turno. Ahí es donde se me sale esa necesidad de sentirme un poco más conservador aunque gran parte de los conservadores anden tan enlodados como la gran parte de los liberales ahora en el comando de mi Colombia querida.

Ultima modificacion el Domingo, 18 Mayo 2014 16:35

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