El país de las mujeres: el discurso del erotismo y su poder generador

Miércoles, 27 Agosto 2014 00:00 Escrito por  Constanza Reverend Publicado en Notas literarias Leído 590 veces
El país de las mujeres de Gioconda Belli (2010). El país de las mujeres de Gioconda Belli (2010).

En Faguas, el país imaginario donde las contradicciones se sintetizan y resuelven  con el erotismo como visión y respuesta política, social y humana ante el caos y la inoperancia de la realidad nacional, se desarrolla la historia de El país de las mujeres de Gioconda Belli (2010). Como su nombre lo indica, es la unión entre el fuego, símbolo de la pasión, la fuerza y el dominio (característica masculina) y del agua, símbolo de la purificación, del principio y sostén de la vida (la madre, lo femenino). 

La historia empieza con el triunfo de las mujeres del Partido de la Izquierda Erótica (PIE) —propuesta política real que iniciaron un grupo de mujeres nicaragüenses, entre quienes se contaba Belli, cuando el triunfo de la revolución sandinista en ese país—; sus miembros, ya en el poder, logran la implementación de reglas y modos de vida que rompen con los roles tradicionales en un mundo siempre dividido entre hombres y mujeres, con el propósito de buscar la igualdad, el apoyo mutuo y la felicidad (verdadera unión entre el hombre y la mujer, entre lo masculino y lo femenino, fuerzas esenciales componentes del universo), para de esa manera superar los esquemas donde las mujeres ocupaban un segundo plano, tanto en el mundo personal como en el laboral.

La sátira acompaña las descripciones de la realidad equívoca y los planteamientos de las políticas donde el objetivo es el poder y su investidura de intransigencia y fuerza de los regímenes masculinos; una mirada en retrospectiva da cuenta de las debacles de las supuestas revoluciones sociales que han terminado en lo mismo: la opresión de una figura central, el macho que maneja los hilos de un gobierno unilateral, en donde el consenso y el bienestar social no son tenidos en cuenta.

Para las mujeres que forman parte de PIE (base de pensamiento acorde con una acción cuya esencia es el amor), los ciudadanos son una gran familia y el país es un hogar que debe ser manejado bajo los mismos principios de orden, limpieza, cuidado de su integridad y sus derechos, en donde se debe en primera instancia cubrir las necesidades básicas físicas y espirituales, proceso que exige del apoyo y la participación de todos por el bien común, que incluye la preservación del ambiente natural y humano. El principio fundamental de su nueva carta constitucional es el erotismo en su sentido estricto (eros-amor, ismo-actividad, doctrina o dedicación), en donde la búsqueda del placer no se queda en lo meramente carnal, sino que trasciende a la felicidad y al gusto por vivir, al hedonismo que contempla y goza de la naturaleza en todas sus expresiones.

La presidente y sus ministras son representantes fieles de un grupo social en conflicto y en oposición con las fuerzas masculinas que las han sometido, usado, negado o avasallado. En ese grupo está la mujer que se ha superado tras ser esclava sexual, la lesbiana rechazada socialmente, las intrépidas intelectuales que han luchado por ser escuchadas y tenidas en cuenta, las estrategas; la presidente misma es una mujer con un sentido de la maternidad sin límites que ve en la inocencia la fuerza de un futuro mejor y más nuevo y más limpio. Todas ellas, por las circunstancias de opresión o abuso que han vivido o de las que han sido testigos, toman la resolución de hacer una campaña publicitaria agresiva y lanzar el partido a las elecciones. Para su sorpresa el apoyo femenino es arrasador porque ellas son el reflejo de su propia sociedad y se inmiscuyen en los problemas reales de las mujeres sin las distancias del poder, sin la demagogia de un discurso doble, falaz y complicado que siempre se  enmascara en el supuesto interés por el bien común. Todas ellas asumen su posición de guías sin las ínfulas de los gobernantes hombres.

Por supuesto, la oposición al cambio es una fuerza onerosa y latente que llega a ser peligrosa, Viviana Sansón (la mujer intrépida y emocional) sufre un atentado, pero como la novela no habla de la desgracia, sino de la esperanza y del futuro, se salva al final, después de hacer un recorrido espiritual y onírico desde el otro lado de la realidad para reconocerse a sí misma y darse el valor que merece y seguir adelante en su propósito por lograr un mundo más sencillo y más pleno; su recuperación tiene que ver con la reevaluación y revalorización de sus recuerdos en donde ella adquiere una potestad también de guía, chamánica, de bruja-madre, viaje onírico del cual volverá fortalecida y convencida de la importancia del cambio y de la necesidad prioritaria de este por el futuro mejor en donde haya un verdadero culto al amor.

Cualquier parecido a la realidad no es ninguna coincidencia. La autora llega a ser parte misma de la historia de la novela al hacer al final su autobiografía y presentarla de igual forma como ha escrito el cuerpo de la obra, con un lenguaje simple, sin ínfulas, directo y diáfano y en donde el universo femenino está claramente planteado en sus sueños, en sus problemas, en sus posibilidades.

En la toma de la palabra y en la realización de los proyectos la mujer se libera para crear un mundo donde todos pueden ser sin las luchas por la imposición, con reconocimiento, con respeto, por los hijos de la comunidad, quienes tendrán la oportunidad de crecer en una paideia nueva y poderosa.    

Ultima modificacion el Jueves, 28 Agosto 2014 00:04

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