El determinismo histórico como recurso narrativo en Las alas del cóndor, para una evaluación crítica del siglo XX

Martes, 09 Septiembre 2014 00:00 Escrito por  Constanza Révérend Publicado en Notas literarias Leído 1231 veces

Las alas del cóndor (Book&bilias 2012), del escritor chileno Hernán Orrego, reúne varias historias que tienen su origen en Chile, durante los años de represión de la dictadura de Pinochet , y concluyen en el ataque de las Torres Gemelas en Nueva York.  Se usa la historia para mirar las repercusiones de los escándalos que desestabilizan y desenmascaran a las mismas instituciones que pretenden ser la base de la sociedad regida por el orden y la justicia.  Los personajes se convierten en víctimas o testigos del caos y la violencia creada por la lucha de los grupos que buscan mantener la supremacía por sus ansias de poder, en una narración donde se mezcla la ficción con la realidad, para hacer una evaluación crítica de las profundas contradicciones sociales, políticas y económicas que hicieron del siglo XX, no solo en Latinoamérica, sino en el mundo entero, un periodo de controversia y cambio que puso en tela de juicio y transformó  irreversiblemente creencias religiosas y tendencias ideológicas.

Bajo el marco simbólico de la represión que llevaba a cabo el Plan Cóndor en toda América Latina, creado con el auspicio, guía y tutela del gobierno del momento de los Estados Unidos, para acabar sistemáticamente con todos los movimientos de izquierda y el derecho a la libre expresión, se logra el ambiente de violencia y miedo que domina a los personajes quienes siempre están al borde del enjuiciamiento, la tortura y la desaparición. El resultado es el exterminio de una generación de intelectuales, periodistas, estudiantes, representantes gremiales y todo aquel que se oponía a la férula militar o el exilio obligado.

La novela muestra la tensión entre una nueva visión del mundo basada en la libertad y el derecho a una vida justa y los poderes que hasta ese momento manejaban el destino de Latinoamérica. El foco central es la intervención constante de los grupos religiosos y militares extremistas en las vidas de los personajes. Desde el Vaticano y en alianza con la mafia se subsana la bancarrota, se asesina a opositores, entre ellos al padre Glasgow, y se crean reglas en contra de la Teoría de la Liberación de una iglesia realmente comprometida con los desheredados; por otra parte, el grupo miliciano cuyo símbolo es el cóndor, que es más una orden fascista con origen en el nacional socialismo alemán, toma en sus manos la Operación Cóndor tras ser preparados táctica y logísticamente en los Estados Unidos. De la alianza de estas dos fuerzas malévolas de alcances internacionales, cuyo objetivo es el enriquecimiento ilícito, el resultado es un poder desmedido que se pone en manos de los seguidores quienes se ocultan tras sus empleos de empresarios, de militares de alto rango, de prelados de la iglesia católica, máscara que les sirve para ocultar sus verdaderos objetivos.

La nota del autor que antecede a la narración comienza con una afirmación que pretende aclarar el sentido de la novela al lector: “Esta no es una novela de amor” (Pág.13). Paradójicamente, negar el ser implica afirmar que de alguna manera en la aclaración se quiere despejar la duda para el lector porque el amor está implícito en todas las relaciones de las historias que se cuentan, es el motor de las acciones que por contradictorias y equívocas que parezcan coadyuvan a mostrar lo más humano en los personajes cuya complejidad es innegable. Olmedo, periodista, cuyo amor por su esposa y por su amiga, en una trilogía de pasión, lo lleva al descubrimiento de la verdadera historia del padre Glasgow; Helena y su aventura con Juan Carlos Iriarte, el hijo del capitán Mateluna, crea una relación de ternura y desconcierto, de compromiso y manipulación que la enfrenta con la incertidumbre y el miedo por amor a su marido y aprecio a su amante; sin olvidar, que en la búsqueda de Nora Altamirano por su origen, ésta descubre que ella es fruto de la relación amorosa entre el padre Glasgow y la gitana Isabel, cuyas vidas son el símbolo de fortaleza espiritual e integridad humana en un mundo hostil de una guerra fratricida y sin sentido, no solo en España, sino en el mismo contexto chileno y que tiene, a su vez, el amor como objetivo en el comprimo social en la lucha por la dignidad del ser humano. El amor entonces pierde la connotación idealista y romántica que el autor quiere evitar y se convierte en un arma de oposición al terror y a la represión, en un discurso de inclusión, de salvoconducto para no perder la vida, que busca rescatar la verdad perdida en el acoso del poder cuyo principio es la falsedad y la muerte.

En este enfrentamiento de fuerzas contrarias está también comprometido el discurso. A la integridad periodística y a la libertad de prensa que simbolizan Adrián Olmedo y Nora Altamirano, quienes están descubriendo constantemente los entramados del engaño oficial, se opone la doble faceta del enmascaramiento que tras los principios de dignidad y defensa de la patria y del mantenimiento de la potestad que guía la integridad cristiana de la fe católica en Latinoamérica, oculta el acecho militar y eclesiástico para borrar y controlar la controversia y la oposición, representados en la novela por la Fraternidad del Sur y los miembros de la Operación Cóndor.

La Fraternidad del Sur, es una institución selectiva, a la que pertenecen miembros destacados de la sociedad. Sacerdotes, pastores, militares, ministros, figuras públicas, banqueros y una élite de científicos y profesionales. Su propósito es defender la fe y los valores tradicionales del catolicismo. Oponerse a todo costo a la ola de cambios que la Teoría de la Liberación enuncia. Pág.458

A raíz de la intertextualidad con El código Da Vinci de Dan Brown, que sirve como telón de fondo para enmarcar los pasos y el secretismo de la Fundación y sus estrechos vínculos con el Vaticano, es evidente el paralelismo que existe entre Jesucristo y el padre Glasgow, Magdalena y la gitana Isabel y la descendencia de Jesús representada en Nora como el resultado de la unión “prohibida” que nace del verdadero amor o comunión entre el misionero y la gitana.

La visión del mundo determinada por una ética cristiana y neoliberal  son el enfoque básico de la novela, donde se pone en tela de juicio los errores del mundo polarizado entre el socialismo utópico y los desangrantes planteamientos del capitalismo extremo de una economía basada en el enriquecimiento de las grandes empresas e inversionistas a costa del empobrecimiento e inseguridad laboral de la mayoría.

–¡Somos un pueblo de mierda! Mira como estamos ahora. Hemos saltado de un extremo a otro. Ayer estábamos en manos  de una horda de comunistas  ignorantes, fanáticos revanchistas, que lo único que buscaban era el desquite. Se peleaban entre sí, sin oír ni a su propio presidente. Y ahora, estamos estrangulados por este capitalismo insensible, frio, asfixiante. Pág. 83

Esta voz que guía la lectura desde el prólogo del autor, se convierte en un narrador omnisciente que mantiene, como en la literatura por entregas, la atención del lector, previniéndolo sobre futuros acontecimientos o estableciendo un diálogo directo con preguntas o dudas con las que le hace sugerencias al final de algunos capítulos. Esta necesidad de aclarar, de guiar, de ser un confidente hace de la crónica un recurso pedagógico donde quien lee, debe entender y aprender de los errores del pasado: “Si no aprendimos de nuestros errores, estamos condenados a repetirlos” (Pág.247)

De la crónica-testimonio sobre la represión de la dictadura chilena y el exilio de las generaciones más jóvenes que termina en la incertidumbre frente a un mundo que se derrumba y el cual se debe reconstruir con el apoyo y el compromiso de todos, se desprende otra crónica, texto dentro del texto, que el periodista Olmedo investiga, recopila y escribe acerca del padre Glasgow, cuya conclusión termina incluyéndolos a todos en una cadena de sucesos históricos que los hace la generación misma del “futuro” y la esperanza del cambio. Sin embargo, al escenario de la desesperanza ante la muerte de Nora Altamirano, el exilio de Helena (la hija de la muchacha que queda huérfana tras el ataque a Guernica y del chico español a quienes el padre ayudó a escapar a una tierra prometida en Latinoamérica) y su familia, le sigue una promesa de un futuro mejor sin engaño y manipulación de intereses, cuando se acabe con la injusticia y el deterioro sociales a partir de la superación de la ignorancia y la apatía: “Llegará el día en que serán desenmascarados quienes aún se cobijan en las Alas del Cóndor” (Pág.497). El verdadero triunfo del bien sobre el mal tan difícil de visualizar en un mundo mucho más complejo e intrincado, más universal e impredecible como el siglo XXI.

Ultima modificacion el Sábado, 13 Septiembre 2014 14:48

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