Hernan Orrego

SOBRE EL AUTOR

Dos momentos marcaron sendos hitos en mi futura vida de escritor.  Leer más

 

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Hernan Orrego

El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón

Viernes, 18 Octubre 2013 00:00

El juego del ángel, que el escritor barcelonés Carlos Ruiz Zafón nos entregó en 2008, es parte de una serie de  cuatro novelas, cada una independiente de la otra, pero con el común denominador de algunos personajes como la librería de los Sempere y el guardián,  el señor Barceló, don Anacleto y   el señor Isaac Monfort entre otros.

Desde su llegada a Los Ángeles, Ruiz Zafón se había dedicado a escribir guiones y cuando regresó a las grandes letras dio vida a personajes de misterio, intrigas, romances y aventuras. En El juego del ángel nos entrega una trilogía urdida entre libros, pasión y amistad. Lo novedoso resalta cuando al amor, le inserta elementos de fantasía: “Isabella permaneció allí, inmóvil, su mirada en la mía, hasta que el muelle se perdió en la oscuridad y el gran espejismo de Barcelona se sumergió en las aguas negras. Una a una las luces de la ciudad se extinguieron en la distancia y comprendí que ya había empezado a recordar”.

Cuando rompió su silencio literario de ocho años nos llevó de nuevo a su ciudad natal, a la Barcelona de los años veinte, en la que el auge industrial había aumentado la diferencia de clases que enfrentó a aristócratas y anarquistas. En las calles se imponía la ley de la pistola. Era la Barcelona de La Exposición Universal de 1929, que contenía un poco de la Praga de los noventa y de Chicago. Era la Barcelona en que Primo de Rivera preparaba su golpe de Estado, y en que España encubaba su guerra civil.

La historia de El juego del ángel comienza cuando David Martín, a los diecisiete años,  llega a La voz de la Industria como aprendiz de periodista y se convierte en un escritor de aventuras, sin darse cuenta de que estaba vendiendo su alma, en la medida que era recompensado por sus escritos. El autor lo resume en una frase: “Un escritor nunca olvida el momento en que recibe unas monedas o un elogio a cambio de una historia”

Cristina Sagner se convierte en el amor de su vida. Un día la hará suya, pero pagará su precio. Ella busca el amor en Vidal, el acaudalado miembro de una ilustre familia aristócrata  a quien el padre de Cristina le debe favores.

Los cambios del protagonista a través del relato son comprensibles, pero a medida que se acerca el final, sorprende por el grado de fantasía que los impregna.

La tierna Isabella, una aprendiz de escritora,  se convierte en la asistente de David Martín. Lo atiende solícita y obedece sus acertados consejos. El aristócrata Pedro Vidal se convierte en el protector de David Martín porque ve en él el escritor que siempre quiso ser y que no alcanzó por falta de talento.

Con estos personajes Ruiz Zafón entrelaza una historia lineal, con un lenguaje directo, ameno, abundante en belleza literaria. Los diálogos tienen la naturalidad de los personajes. La pluma certera de Carlos Ruiz ilustra el estado anímico de David Martín con exactitud vertical: “Al principio no reconocí mi propia mirada en el espejo, uno de los muchos que formaban una cadena de luz tenue a lo largo de los corredores del laberinto.  Eran mi rostro y mi piel los que veía en el reflejo, pero los ojos eran los de un extraño”.

Andreas Corelli aparece en la historia como el ángel-demonio. Un salvador y un verdugo, que juega con el alma de David Martín. Por medio de mensajes concierta con él una cita para pedirle que le escriba un libro diferente a todos los demás. Un libro que sea una religión, porque según él, las religiones son solo historias. A medida que avanza la escritura, David Martín recibe la recompensa económica que todo escritor espera. Experimenta los cambios propios de su nuevo nivel económico y la milagrosa cura del tumor cerebral, que lo condenaba a morir en seis meses. Al final, el fatídico Corelli, le entrega a  Cristina, el amor de su vida,  convertida en una  niña inocente para que la cuide, a sabiendas que va a morir en sus brazos.

El autor redime la figura de la mujer en Cristina e Isabella, que en los relatos de comienzos del siglo pasado, estaba relegada a un segundo plano. También resalta el respeto al alma, sobre los bancos e instituciones de la Barcelona y París de los años veinte. Esto lo refiere en el enfoque que da al anarquismo, doctrina que fue mal interpretada en su época, pero que pretendía rescatar al individuo de las manos del capitalismo aristocrático.

Es grato recomendar la lectura de esta novela por su riqueza literaria y su exposición argumental, que le permitieron vender un millón de ejemplares en su primera edición. Dado su desarrollo intrigante se  tiende a ser leída de un tirón lo que es lamentable porque la experiencia indica que cuando esto ocurre, hasta una buena novela puede olvidarse  con facilidad.

El juego del ángel es un regresoa La ciudad de los malditos y al Cementerio de los libros olvidados. De La sombra del viento nos queda el contento de que el ángel, por pertenecer a una obra apasionante, no alcanzó a la sombra.

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