Constanza Révérend

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Constanza Révérend

Libros del 2014 en el grupo de lectura de la Biblioteca Pública Mandel: el discurso literario en perspectiva destacados

Viernes, 09 Enero 2015 00:00

Para poner en perspectiva el ejercicio del grupo de lectura de libros de autores hispanoamericanos de la biblioteca Mandel, en West Palm Beach, en 2014, basta solo hacer un recuento de los análisis y comentarios de los lectores, estos, a su vez, sirven de guía para otros interesados en descubrir libros y autores nuevos para leer. Cada una de las reuniones es un encuentro lúdico que nos ha enriquecido como lectores y como seres humanos.

En la primera novela del 2014 se discutió una de las tantas de la saga de reflexión sobre los años de represión militar en Argentina: El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia del argentino Patricio Pron. Esta es la puesta en contexto de la memoria colectiva sobre el período de represión y violencia vs. la reflexión personal que pone en tela de juicio a la generación revolucionaria que creó el conflicto desigual de los jóvenes y dirigentes de izquierda, en contra del autoritarismo y fascismo de los regímenes militares en Argentina, específicamente y en Latinoamérica en general.

La novela no es un acto de rebelión contra el padre, es una forma de darle una voz y sentido a una vida dedicada a un sueño que se parece a un espejismo, donde la revolución teórica se ha desvirtuado en una práctica llena de inconsistencias. El protagonista hace su novela pensando en la que el padre mismo escribiría de los hechos, a partir de un crimen en donde están vinculadas dos víctimas: el hombre asesinado en el presente y su hermana torturada y desaparecida por la dictadura.

El escapismo del protagonista, su tendencia a la tortura de animalitos, sus sueños con el dolor ajeno son una forma de ponerse en el lado del verdugo que se sacia de poder frente a un débil que no se le puede oponer. Ante la contradicción de ser el heredero de un sueño frustrado: el mismo legado del padre, el dirigente de izquierda que lleva a sus seguidores a la tortura y la muerte por sus ideales en una lucha desigual que no podía acabar bien, el hijo asume un papel activo frente a la realidad negándose a seguir olvidando, a querer seguir olvidando y huyendo de la memoria histórica argentina para asumir su responsabilidad o lo que el hijo piensa que es la responsabilidad ante el padre, su país y él mismo.

La novela plantea cómo el argentino no puede "matar" al padre, cambiar y superar la realidad, porque no construye algo nuevo,  continua con esa búsqueda de respuestas para una realidad incompleta que rodea al desaparecido, porque el sueño se volvió pesadilla y  el precio que se pagó fue demasiado alto, significó una generación perdida en la posibilidad que no fue porque la realidad actual no se parece en nada a los ideales por los que se luchaba.

Nocturno de Chile del chileno Roberto Bolaño también es una reflexión sobre el sentido de la literatura y de la historia y el papel que la primera representa para mostrar las inconsistencias de la verdad oficial que da todo por saldado dándole la espalda a las contradicciones. Como en el caso de los argentinos, a los chilenos les toca el papel de juzgar la crisis de los años 70 del siglo XX y en ese compromiso entra el acto de escribir para exorcizar demonios (culpas, miedos, frustraciones) que no tienen que ver simplemente con el hecho narrado, sino con un compromiso con la historia y la memoria colectiva que muestra el papel de quienes tuvieron que quedarse callados por miedo o por necesidad o para lograr prebendas del gobierno militar.

Para Bolaños entender es mostrar las fisuras, burlarse de los oportunistas, ver de cerca el arrepentimiento de aquellos testigos presenciales que se limitan a oír sin comprometerse realmente y que dejaron que la intransigencia, la violencia y la impunidad llegaran a ser el sistema oficial. Ante la inminencia del olvido que protege a los victimarios, el papel de la literatura es enfrentarse al recuerdo con una ficción que se parece a la realidad y que muestra verdades contradictorias: la real condición humana y el peso de la trascendencia en donde unos son peleles y otros héroes de verdad.

De Jorge Eduardo Benavides (Lima 1964) leímos Un asunto sentimental, una novela que pone a jugar la realidad y la ficción mostrando el papel de un protagonista un poco inventado, un poco autobiográfico, cuya historia personal no puede apartarse de la experiencia real, pero a su vez es la ficción de aquel que se quisiera ser, un personaje que recrean las experiencias de otros, hecho de retazos parte de la autorreflexión y de las ideas de los demás, aún de otras obras leídas, por aquello de que la conciencia del autor y su historia son parte a su vez de una conciencia y una memoria colectivas que permean el discurso literario. Aun cuando la novela es un divertimento, un ejercicio de invención y creación, su papel dilucidatorio del ser humano y sus aristas, de la vida del hombre en un momento dado de la historia y del lenguaje como revelación de una conciencia social son su sentido; el lector y el escritor están unidos en una reflexión mutua y enriquecedora en donde no hay un límite tajante entre el papel del uno y el oficio del otro.

El país de las mujeres de la nicaragüense Gioconda Belli es una sátira al mundo masculino y su discurso. Las mujeres, con su Partido de la Izquierda Erótica (PIE), dan un vuelco a la realidad nacional al crear y hacer funcionar una comunidad de apoyo, muy parecida a una gran familia, bajo la guía de una mujer cuyo papel es más maternal que una investidura de poder para alimentar el ego. Es una revisión a un pasado frustrado, donde la verdadera revolución no se logró porque cayó en la versión masculina de un poder no inclusivo, intransigente, intolerante que no subvirtió nada.

Toda la novela es una contra-versión al mundo masculino: a su sentido utilitario del erotismo, a la percepción oportunista de la realidad para que se acomode a sus deseos, a su manejo político basado en el monólogo no en el diálogo, a su forma de arrasar sin valorar, sin cuidar ni mantener. Para PIE manejar un país se basa en la limpieza y el amor a todos los niveles y en el apoyo a los ciudadanos, los hijos de la nación.

Del colombiano Tomás González leímos La luz difícil; la novelarecuerda la tesis existencialista de su tío Fernando González en Viaje a pie que muestra a la vida como un proceso de adquisición de experiencias (darse cuenta), para llegar inevitablemente a la muerte como un encuentro con uno mismo.

A partir de esta tesis, la historia gira alrededor de la creación del artista que busca lograr detener en el cuadro el momento de luz que significa para él la perfección y, a la vez, de la disyuntiva de la familia ante la decisión de Jacobo, el hijo, quien vive el drama de programar su propia muerte, tras una vida de sufrimiento físico en que lo ha sumido un accidente. La muerte se muestra como un instante frente al transcurrir del tiempo y de la conciencia del ser-testigo de uno mismo y de los otros. El cosmos que plantea González carece de juicios morales y disquisiciones teóricas, con un lenguaje diáfano y sencillo  describe y crea un mundo armónico donde se plantea el juego entre percepción y realidad. La versión del conflicto entre eros y tánatos tiene la dimensión de lo cotidiano que se vacía de tragedia para entrar en los linderos de un acto más en donde lo humano se centra: el recuerdo de la anécdota, un momento más, fugaz e irrepetible, que pasa inevitablemente. En otras palabras, González exonera a sus personajes de vivir el ritual de la muerte y el dolor; la contemplación de la naturaleza humana o física los transforma en artífices de su propio destino en una participación dialéctica donde crecen y aportan, dan y toman para vivir su propia historia sujeta a su vez al paso del tiempo, al olvido. El leitmotiv es la luz que no es solo el darse cuenta, sino que forma parte del sentimiento de realización, de completitud, de la alegría del amor o de la tristeza ante la muerte de Jacobo quien se apaga “como un farol”.

La carroza de Bolívar es una obra que juega con el imaginario histórico que apunta a la conciencia colectiva y a la identidad como parte de la ficción misma de la historia de los pueblos. Evelio Rosero logra desestabilizar y desestructurar la figura histórica de Bolívar al crear una historia cuyo marco es el mismo carnaval de Blancos y Negros en Pasto, en donde un médico y su grupo de amigos, quienes han leído y siguen a José Rafael Sañudo (historiador, jurista, escritor, humanista y catedrático pastuso, quien investigó y escribió sobre las actuaciones negativas de Bolívar y terminó siendo considerado uno de sus detractores) y quieren desenmascarar ante la opinión pública este lado negado y oculto del Libertador, para ponerlo en una perspectiva más real y humana. Para ello quieren ridiculizar su figura histórica y acartonada en una carroza en donde se le muestre en toda la dimensión de sus obsesiones más humanas, su gusto por las mozas vírgenes.

Rosero divide su novela en tres partes, la historia del Dr. Justo Pastor Proceso López, cuya vida de esposo engañado y padre usado y olvidado podría ser una tragedia que no pasa de ser una escena más del carnaval que termina en su muerte insensible, parte de un cuadro cómico donde un burro mata a palos a un gorila ante la mirada de todos; la segunda, un ensayo donde se ponen en evidencia los documentos históricos, los momentos consignados que sustentan la tesis de Sañudo sobre la actuación del héroe nacional y la conclusión en donde no pasa nada y todo sigue igual ante la apatía de las generaciones jóvenes por la historia y el desencuentro de una revolución confusa que no lleva a ninguna parte.

Lo interesante es que para hablar sobre la máscara del mito, Rosero usa la máscara del carnaval: todo es un juego que conduce al sinsentido de la vida, de la muerte, a la falsedad de la historia, a la humanización de los héroes creados con propósitos individuales de poder. La verdad no importa cuando nadie quiere saber de ella y todo permanece en una duda acomodaticia y fácil. La vida es una mentira donde unos engañan a otros y a sí mismos, en un permanente teatro o puesta en escena.

Radio ciudad perdida del peruano Daniel Alarcón fue escrita en inglés y ha sido traducida al español porque el autor ha vivido siempre en Estados Unidos; esta es una mirada al mundo de los padres donde la ciudad letrada empieza a ser parte del pasado cuando triunfa el caos de la violencia  militar en su lucha contra un grupo subversivo que parece ni existir porque no tiene mayores alcances; este conflicto perenne lo destruye todo, hasta el derecho al amor y a la felicidad. Solo permanece la palabra hablada como único recurso para mantener viva la memoria de los desaparecidos cuya historia no puede perderse. La urbe queda convertida en una vorágine de cemento donde la esperanza es el reencuentro con aquellos que ya no están.

Así como se han leído obras maravillosas e intensas, de vez en cuando como lectores nos enfrentamos a aquellas que no nos gustan y en las que ponemos a prueba nuestro sentido crítico ante la intrascendencia. Este es el caso de La invención del amor de José Ovejero. La obra pretende seducir al lector con una historia de un amor ficticio entre el protagonista y una mujer que ha muerto. Como escenario está una España en crisis que se llena de extranjeros que, por diversas razones, unos por necesidad económica (los latinoamericanos), otros por inversión extranjera (los europeos), otros por invasión económica (los chinos), van convirtiendo la ciudad en una amalgama de otros que no pegan con el ser español quien se debate entre la apatía y el compromiso. Descubrimos que poco se inventa algo nuevo del amor y que se ven las suturas del efectismo novelístico como recurso para hacer un bestseller.

Por el contrario, Bonsai del peruano Alejandro Zambra es una obra corta, una primera novela donde se plantea qué es el ejercicio literario, como el autor juega con la realidad y la intertextualidad para llegar a crear la ficción, como los personajes son partes de él mismo y de los demás en su afán por recuperar el tiempo y con ello el sentido de ser. El lenguaje expresa a cada instante la duda y la incertidumbre y la inmediatez de los actos; el ser en el aquí y el ahora son la visualización del sentido de la vida. La literatura es el amor y la realidad la muerte misma.

Fiesta en la madriguera del mexicano Juan Pablo Villalobos es la mirada infantil al mundo caótico de los adultos. Una historia de un palacio donde el rey es un capo del narcotráfico que quiere que su hijo sea un hombre letrado para que sepa administrar todo lo que le pertenece. El mundo de caprichos de un chico simboliza los actos irresponsables de pueblos sin ley que no miden las consecuencias: el sueño absurdo de tener los hipopótamos enanos de Liberia que acaba con la muerte de los mismos establece el paralelo con la inutilidad de las muertes y del caos creado por los grupos de narcos que manejan al país. La muerte pierde su sentido trágico y la violencia carece de razón. A su vez, los nombres  en lengua náhuatl hacen referencia a un origen, a una identidad perdida en un mundo que jamás ha dejado de ser violento.

En perspectiva estos libros nos ponen a pensar en la dirección de la nueva literatura hispanoamericana que quiere poner en tela de juicio los mitos en que se ha cifrado nuestra historia y nuestra identidad y nos ponen ante la encrucijada de un mundo donde debemos aceptar que no somos tan diferentes, tan especiales y que nuestra búsqueda tiene el mismo rostro de un hombre universal que quiere asumir un destino común con más sentido para todos. 

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