William Castaño-Bedoya

SOBRE EL AUTOR

A raíz de la creación de este blog y motivado en conseguir alguna empatía entre nosotros. Ver más

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
William Castaño-Bedoya

La nueva literatura latinoamericana: entre el antiamericanismo y el consenso de la realidad del conflicto destacados

Lunes, 09 Marzo 2015 00:00

El romanticismo de muchos escritores latinoamericanos alineados en la izquierda durante más de medio siglo, en franco acompañamiento a la Revolución cubana, ha derivado en nuestros días en el engendro de una pálida monarquía comunista que poco inspira a la intelectualidad contemporánea.

El poder de manipulación que generó ese proceso, desde los años sesenta, llegó a causar tanta fascinación ideológica, que da la impresión en nuestros días, que a la intelectualidad latinoamericana se le olvidó tal vez vivir y desarrollar sus propias ideologías, y servir con su propio intelecto, a sus propios países y se entregaron al acompañamiento perenne de ese David del Caribe que le refunfuñaba y le refunfuñaba al prepotente Goliat del norte todos los años, todos los meses, todos los días, todas las horas hasta que languidecieron. Pero Latinoamérica entró en esa onda y los escritores fueron propaganda de lo que ha sido la más larga dictadura de todos los tiempos en nuestro continente y que les servía de combustión en su afán de ser dueños de la verdad política y social mientras los pueblos remaban en las aguas espesas del subdesarrollo. Por fortuna la obra literaria de nuestros escritores “de izquierda” ha sobrevivido más por su calidad literaria que por sus más inmediatos entusiasmos sociopolíticos. Me pregunto si todo ese potencial intelectual se hubiese invertido en desarrollo de nuestros propios pueblos, aunque fuese desde una posición centrista, si seríamos ahora pueblos mucho más dignos.

Esta sujeción viene de analizar en un contexto macro lo que significa ser un buen escritor: aquel que sin necesidad de alinearse con izquierdas o derechas escribe grandes obras, obras que trascienden. Sin embargo, el remoquete de intelectual sirve de manera más amañada y quizás fácil a los socialmente románticos  que en su afán de protagonismo han abandonado las banderas del pragmatismo como proceso de desarrollo de nuestros pueblos. Desde el momento en que se definió el concepto de la Revolución cubana como un proceso “de izquierda política” o como una clasificación sobre las posiciones políticas que agrupa a estas que tienen como punto central la defensa de la igualdad social, se ignoró que con tanto consentimiento de parte de escritores, poetas, ensayistas, artistas, historiadores, sociólogos, economistas, hacia Cuba, en vez de engrandecer un proceso social creó un núcleo de poder con valor social bastante paupérrimo, que de izquierda no tiene nada y que por el contrario emula a un círculo enquistado de personajes que involucionaron históricamente su país y que se han enriquecido de forma absolutamente individual.

El término Izquierda política, como el de Derecha política, tiene un origen anecdótico pues reza que en la votación que tuvo lugar el  11 de septiembre de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución en la que se establecía el veto absoluto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de hecho del poder absoluto del monarca, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el rey sólo tuviera derecho a un veto suspensivo y limitado en el tiempo poniendo por tanto la soberanía nacional por encima de la autoridad real, se situaron a la izquierda del presidente. Así el término "izquierda" quedó asociado a las opciones políticas que propugnaban el cambio político y social, mientras que el de "derecha" quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios.

Ahora, en nuestro tiempo, se plantea en la literatura de Latinoamérica esa necesidad de abandonar el rincón de la cosa política antiamericanista e incursionar en otras realidades que requieren procesos de transformación muy profunda, ahondar en cosas del individuo, del ser, en cosas que la humanidad necesita reseñar en su historia. Ahondar en otros temas sociales donde el discurso de la izquierda no sea el eje creativo.  Los escritores de América Latina actualmente tienen grandes retos de inspiración en temas álgidos como la misma corrupción política tanto de derecha como de izquierda que constituye el gran flagelo social de nuestro tiempo, temas como la violencia en sus pueblos con todos sus tentáculos incluidas las nuevas delincuencias extorsivas y su gran benefactor común el narcotráfico.  Al menos en eso coincidimos con varios autores que así lo expresaron en el III Encuentro de Letras, "25 años de Literatura Iberoamericana", que se celebró en Puebla, centro de México este noviembre de 2014.

Publica un comentario

Asegúrate de ingresar la información requerida donde se indica (*)