La búsqueda de trascendencia en el contexto narrativo de Bonsai destacados

Lunes, 17 Noviembre 2014 00:00

La novela del chileno Alejandro Zambra, Bonsai (editorial Anagrama, 2007), es una narración corta que revela su importancia más por aquello que sugiere que por lo que dice. La economía de palabras es un trabajo de síntesis donde se guarda el equilibrio de no decir más de lo necesario y limitarse a las escenas de las cuales se puede inferir quiénes son los personajes, aquellos que importan al narrador, y cuál es el acontecer de una historia en donde Julio parece ser el protagonista.

            En el primer párrafo se plantea el motivo que mueve la narración y con ello el acto de escribir en la dialéctica entre realidad y literatura en donde la muerte es el hecho mismo, la carencia de palabras, el silencio, y el amor, sus encuentros y desencuentros, es el motivo donde se puede crear, donde es posible ser a pesar de su condición efímera y circunstancial, donde nace el sentido el discurso narrativo.

            Sin embargo, la literatura queda circunscrita a la ficción, a la reinvención de uno mismo en un personaje como una forma de entenderse y comprender el mundo en el cual el ser no se siente a gusto ni se acomoda, porque se ve mejor o al menos diferente, y en este ejercicio de la reinvención el lector descubre la crisis como la verdadera esencia de la novela: aquel monstruo que todos llevamos dentro, no en el contexto de Mr. Hyde y el Dr. Jekill, sino de El hombre elefante (1980), el John Merrick de la película dirigida por David Lynch, un ser demasiado vulnerable, que en la novela se esconde tras la máscara monstruosa del intelectual que se oculta tras sus libros, los que ha leído y los que pretende haber leído, cuya narración misma recuenta las obras de otros, y quien en su desajuste y en su disgusto por un mundo donde no puede ser como él quisiera, prefiere retraerse a su simple guarida y volverse un observador de los demás, para hablar de sus historias y de sí mismo sin felicidad, porque al fin de cuentas todo termina en el fracaso, en la muerte, en el punto final de la novela.

            Es una obra que gusta o que disgusta sin términos medios, pero que no por ello deja de ser sugerente o tener sentido. De hecho su carácter sintético permite la interpretación del lector que usa el referente para completar el significado, como un ejemplo, la única alusión a la historia chilena del éxodo tras la represión militar de finales del siglo pasado se percibe cuando Julio da cuenta del exilio anterior del escritor que ha regresado y a quien él pretende estar ayudando a transcribir la novela.

            En Bonsai la literatura es fábula (invención/mentira), es reflexión sobre la existencia personal y de los otros en la búsqueda de significados donde el acto de escribir la novela se transforma en el pensamiento que recupera el tiempo, los seres y el sentido de la vida en el juego lingüístico entre la duda, la incertidumbre, la búsqueda de posibilidades de narrar, donde no se sabe qué seguirá porque no importa el fin; la vivencia de la creación es el aquí y el ahora, un instante, una emoción donde se vislumbra algo esencial, conmovedor, con un profundo valor humano.

            Es inevitable pesar en el tono autobiográfico de primera novela donde mucho de la vida del autor se expone, la relación con la obra de Proust no es gratuita ni es ampulosa, es la recuperación de la memoria personal, es el sentido de la vida con relación a la muerte misma, con lo efímero de los actos humanos, de la existencia, los cuales no deben pasar por alto porque tienen una trascendencia personal cuando se les da un lugar en la novela para que el lector recupere su propio sentido y tiempo.

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