José Díaz Díaz

SOBRE EL AUTOR

Siempre que me aboco a escribir unas líneas autobiográficas, son más las preguntas que. Ver más

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José Díaz Díaz

La Antipoesía de Nicanor Parra destacados

Viernes, 02 Diciembre 2011 00:00

Los últimos días del 2011 han traído para todos los amantes de la literatura y la poesía una noticia que nos llena de regocijo:

el anuncio de que se le ha concedido el máximo galardón de las letras en idioma Español —el Premio Cervantes— al chileno Nicanor Parra, el poeta de la Antipoesía. Para el grupo Bookandbilias es muy placentero poder despedir el año que termina y darle la bienvenida al 2012 con este artículo dedicado al admirado vate austral.

El movimiento de la Antipoesía dirigido por Parra se origina, crece y se desarrolla a la par que el Postmodernismo en occidente. A partir de la segunda postguerra mundial y con la influencia delsurrealismo y de las vanguardias, principalmente el dadaísmo, el terreno estaba abonado para que las nuevas manifestaciones artísticas,  y dentro de ellas la literatura y la poesía, entraran en la tradición de ruptura y negación de las anteriores formas de hacer poesía. Este concienzudo análisis llevó al chileno a afirmar que “durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa”. Nicanor Parra es el poeta del postmodernismo latinoamericano.

En efecto, la visión de la literatura de la modernidad para acoplarse a una estética que refleje las características principales del hombre de hoy ‒que bien pueden calificarse como de desconcierto y búsqueda‒ se encuentra en el centro de la propuesta parriana. La narrativa actual se encausa por los laberintos de tono cínico y conmovido para contar la historia sombría del hombre moderno, de sus personajes ambiguos e impredecibles con metáforas extrañas que extraen belleza de lo vulgar. Se escarba la opacidad y la visceralidad del ser para mostrar su lado oscuro y luminoso, y con personajes transgresores se celebra lo marginal, lo diferente y lo mórbido.

En el poema Advertencia al lector, Parra encuentra un verso para describir el nuevo mundo con su escala de  valores desquiciados y escribe:

Porque a mi modo de ver el cielo se está cayendo a pedazos.

En este orden de ideas el objetivo de su poética ha sido crear y desarrollar un sistema y un Movimiento dentro de los cuales el lenguaje sea recuperado y cumpla la función primaria de comunicar lo esencial del hombre común y de su entorno tal como es. Este sistema se opone a la práctica de la poesía hermética, oscura e indescifrable. No más imágenes románticas ni modernistas como la de torcerle el cuello al cisne; no más “lánguidos camellos” ni arcoíris; no más princesas, no más lunas, no más “soles estrellados”. EnDiscursos, Parra nos dice que va a “hacer saltar a papirotazos los cimientos apolillados de las instituciones caducas y anquilosadas” y va a elevar lo pedestre al salón con “Un juego con reglas hechas para ser rotas una vez que el código las haya petrificado”. No pretende dogmatizar sino expresar momentos y verdades cambiantes.

Rechaza y entierra la antigua imagen del poeta como un dios inspirado y ungido por algún don celestial. Lo baja del Olimpo. Del pedestal de mago y profeta. El antipoeta  es ahora un francotirador que crea sus textos traumáticos, que desmitifica los valores sagrados de la sociedad para venir a explotar cuando menos se espera en manos del lector, oyente o espectador. El poeta está insertado en el cuerpo del nuevo lenguaje como protagonista de sus antipoemas. Hay una desacralización del yo poético.

En cuanto al panorama  nacional chileno, Nicanor Parra parte de la negación de lo más cercano que tiene a mano: la producción literaria de Pablo Neruda y de Vicente Huidobro. Alega que sus estéticas se apartan del hombre común para cantarle a entes que nada tiene que ver con su existencia cotidiana. Con ese tipo de poesía la comunicación real se pierde y el lenguaje pasa a ser una entidad abstracta en la que el poema tiene una realidad ajena al hombre de carne y hueso. El nuevo movimiento es de postvanguardia y antinerudiano. Busca quitarle el carácter serio, grave, solemne a la poesía y desacralizar la visión del mundo de un lenguaje exquisito por un lenguaje cotidiano, burlesco, irónico, de la calle.

Es un sistema antipoético. Es una nueva forma de poetizar. Una literaturización de la vida. La nueva imagen está dada por lo audiovisual, por el resumen, por la cultura del deshecho.  Supone un replanteamiento de la noción de originalidad de la concepción del poeta y del artista. El sujeto lírico entra al poema como protagonista sufriente y en un patetismo tragicómico. El poema ya no vale en sí mismo (…) sino que hace parte indisoluble con la existencialidad rota del antipoeta.

Su texto debe decir lo máximo con lo mínimo. Decir una historia que cambia siempre, un cuento sin final. Es un juego con reglas hechas para ser rotas una vez que el código se haya fosilizado. El poema debe obedecer a una estructura verbal descentrada que no se crea iluminada ni defienda ninguna verdad. Eso sí, debe denunciar la degradación del individuo y de la sociedad. Es una poesía vital pero pesimista.

“Para mí el género supremo es la Pantomima”, dice Parra, porque es una crítica al mundo y a su interpretación. La nueva poesía será exteriorista y concreta; coloquial, dialogante y directa. Será un modelo de oralidad y no de escritura.

En Solo de piano, leemos:

Ya que la vida del hombre no es sino  una acción a distancia,

Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;

Ya que los arboles no son sino muebles que se agitan:

No son sino sillas y objetos en movimiento perpetuo;

Ya que nosotros mismos no somos más que seres

(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)

Ya que no hablamos para ser escuchados

Sino para que los demás hablen

Y el eco es anterior a las voces que lo producen (…)

La poesía postmoderna es  la antipoesía que, a su vez, comunica la «falsa comunicación» en que se encuentra inserta la sociedad actual.

En la trampa, podemos leer:

Hasta que llegado el momento preciso

Comenzaba a transpirar y a tartamudear febrilmente.

Mi lengua parecida a un beefsteak de ternera

Se interponía entre mi ser y mi interlocutora

Como esas cortinas negras que nos separan de los muertos.

La antipoesía se funda en la teoría de la deconstrucción. Destruir el mundo y la falsa comunicación para reconstruirla. Su tono es oral, coloquial, conversacional, urbano. Es una contradicción. Un contratexto con la imagen del nuevo poeta. Persigue la desacralización del yo poético.

Sus poemas navegan en la diversidad y exceso de significantes al incorporar al texto poético verbal fragmentos y estructuras de discursos no literarios: comercial, publicitario, periodístico, litúrgico, administrativo, etc. El colage y el pastiche serán técnicas recurrentes. Sus contenidos se liberan del sentimentalismo y del melodramatismo.

Parra es un académico, miembro de la Academia de la Lengua de Chile. No es ningún dionisíaco como podría esperarse, aunque el contenido de sus textos sí lo sean. Ha sido profesor de Física y Matemáticas. Gracias a sus viajes y a las becas que la han concedido, tales como la de la universidad de Brown, (1943); Fulbright, (1965) y Guggenheim, (1972) en los Estados Unidos, Parra conoce de primera mano la poesía norteamericana y bebe en las fuentes de Whitman, Elliot y Pound. En 1983 estuvo en Londres invitado por el British Council para especializarse en dramaturgia y en 1989, en París, invitado por el gobierno francés para perfeccionarse en teatro. Su universo poético y creativo está inspirado en personalidades tales como William Blake, Kafka, García Lorca y hasta en Chaplin.

Bajo la marcada influencia de Apollinaire y Marcel Duchamp (los Ready Made) ampliará los significantes de sus poemas confeccionando los poemas-objetos, como es el caso de Artefactos. Defiende el spanglish y fue admirador del movimiento hippie.

En cuanto a la ideología de su sistema poético, ella puede deducirse de manera directa de sus obras y de sus declaraciones. No tiene compromisos partidistas. Es un humanista a carta cabal y un ecologista.

En su Discurso Mai Mai Peñi al recibir el Juan Rulfo en 1991, expresó:

“… el error consistió en creer que la tierra era nuestra cuando la verdad  de las cosas es que nosotros somos de la tierra…”

Se  define negativamente e insiste en su incapacidad para comunicarse. Escéptico. Ni izquierdista ni derechista, ecologista. Su poesía es de la desesperanza. Busca destruir la poesía tradicional y trascendente. Publica ecopoemas.

En Gautapique, dice:

“Capitalistas y socialistas del mundo uníos antes de que sea demasiado tarde”. “La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”.

En Artefactos declara:

“Cuándo se entenderá que estos no son pronunciamientos políticos, son parlamentos dramáticos”. El ANTI es negación crítica. ÉL  es subversivo pero no militante.

Nicanor Parra, que tiene ahora 97 años, ha publicado una obra extensa y ha recibido una cantidad de premios que reconoce y atestigua el impacto de su gestión como literato consagrado. También ha sido hombre de teatro y actor de cine. A continuación consigno algunas de sus obras, entre más de las 26 publicadas, y algunos de los premios que ha recibido:

Cancionero sin nombre, 1937; Poemas y antipoemas, 1954; Versos de salón, 1962; Manifiesto, 1963; Obra gruesa, 1969; Artefactos, 1972; Chistes para desorientar a la poesía, 1983; Discurso de sobremesa, 2006;Obras completas, 2011. Premio nacional de literatura, (Chile), 1969; Juan Rulfo, 1991; Reina Sofía, 2001; Premio Altazor de las artes, 2005; Premio cervantes 2011.

Para terminar, me gustaría anotar algo sobre Artefactos. En ellos, la antipoesía es otro tipo de poesía.Artefactos no se publica  en formato de libro sino en tarjetas postales que van dentro de una caja, sin autor y sin orden alguno. Están diseñadas para ser leídas por todo el mundo. Es poesía convertida en objeto físico. Poemas objetos parecidos a los objet trouvé de Marcel Duchamp. Trabaja elementos circenses y sarcásticos.

Su planteamiento consiste en la superposición de elementos cotidianos existentes (huevos, ataúdes, etc.), con slogans lingüísticos y visuales  que constituyen símbolos de la cultura occidental. Su experimentación va más allá del formato libro. Parra tiene una excusa para su invento: “Como los fenicios, pretendo formarme mi propio alfabeto”. La nueva presentación que reemplaza al libro simboliza una ruptura espiritual, una mueca del lenguaje. Al hermetismo de la poesía precedente se responde con humor y  desparpajo.

Sin embargo, no nos confundamos con la cáscara de comicidad que esconden las tarjetas. Sus imágenes son dotadas de contenido ÉTICO. Tienen la textura áspera y sólida de los instrumentos hechos para descalabrar.

En Artefactos el ensamble total crea un fragmento que como un dispositivo verbal,  cuando el lector lo descifra, estalla en su conciencia e ilumina múltiples zonas de su nueva realidad ahora de(s)velada. Esa es la suma de su Sistema Antipoético: ayudarnos a develar nuestra realidad.

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