Janiel H Pemberty

SOBRE EL AUTOR

Toda biografía, por mínima que sea, es en cierto modo una confesión. Ver más aqui

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Janiel H Pemberty

Las pobres "Cincuenta sombras de Grey" destacados

Lunes, 16 Febrero 2015 00:00

Como Cincuenta sombras de Grey y sus subsecuentes Cincuenta sombras m√°s oscuras Cincuenta sombras liberadas no dejan de mencionarse en los medios o las redes sociales; como siguen ocupando primeros lugares de ventas en el mundo y hasta est√°n siendo llevadas al cine adem√°s de que se est√°n vendiendo juguetes sexuales como los usados por sus protagonistas, quiz√° valga la pena intentar entender a qu√© se debe su enorme √©xito.

La trilog√≠a Cincuenta sombras de Grey fue desarrollada por la escritora brit√°nica Erika Leonard James a partir de su fanfiction[1] de Crep√ļsculo, que llam√≥ El amo del universo y que comenz√≥ a publicar en blogs. Crep√ļsculo esuna trilog√≠a de Stephenie Meyer sobre el amor de un vampiro y una humana, creada para j√≥venes, y tambi√©n un √©xito editorial y cinematogr√°fico sobre todo en los pa√≠ses de habla inglesa. Por eso, quienes han le√≠do la saga de vampiros dicen recordarla con frecuencia al leer la obra de James. La trilog√≠a Cincuenta sombras de Grey no es pues original en s√≠ misma y su valoraci√≥n como obra literaria ha resultado muy deteriorada por este hecho. Pero m√°s all√° de eso, en todo caso, a la obra le qued√≥ faltando literatura. La industria editorial suele ofrecernos productos magnificados por su parafernalia publicitaria, a sabiendas de que no siempre alimentan el esp√≠ritu o por lo menos el intelecto y cuando mucho solo colorean nuestra fantas√≠a. Y este quiz√° es un inmejorable ejemplo, pues se trata de una historia de amor, sexo y dinero que busca solo entretener, e incluso cuando hurga en el pasado infantil de Christian, carece de una perspectiva profunda para mostrar la dimensi√≥n de sus traumas.

Sin embargo, Cincuenta sombras de Grey tiene la virtud indiscutible de atrapar al lector y de envolverlo con un estilo √°gil y sencillo. La historia es narrada de manera lineal, muy convencional, en primera persona, y por tanto se desinteresa de las b√ļsquedas t√©cnicas de la novela moderna. No juega con el tiempo o el espacio por ejemplo, y solo al final del √ļltimo tomo se permite a Christian narrar desde su punto de vista el primer cap√≠tulo de la trilog√≠a, quiz√° como abrebocas de unas Cincuenta sombras narradas por √©l. El despliegue del lenguaje a lo largo de la obra no tiene otro inter√©s que servir a la acci√≥n, prolija en detalles, y si alguna significaci√≥n subyacente aparece alguna vez, no demora en diluirse dentro del texto. Adem√°s, sobre todo en el √ļltimo tomo, Cincuenta sombras liberadas, James se deja llevar por su capacidad de contar y con soslayadas intenciones melodram√°ticas termina llenando p√°ginas y p√°ginas de episodios insubstanciales, a veces empalagosos, a veces aburridos. Si sobre la obra hubiera pesado un verdadero rigor narrativo, muchas de sus p√°ginas habr√≠an terminado en la basura y las sobrevivientes la autora habr√≠a tenido que adobarlas con t√©cnicas e im√°genes que tornasolaran al menos las descripciones er√≥ticas.

Am√©n del humor e ingenio de los protagonistas ‚ąínotables en algunos de sus correos electr√≥nicos‚ąí y la expectaci√≥n que la trama va generando en los dos primeros tomos sobre todo, muy bien desplegada hay que admitirlo, el relato tiene demasiados di√°logos internos de Anastasia, casi siempre sobre los mismos asuntos. Pero es en las escenas de √≠ndole sexual donde la poca elaboraci√≥n literaria resulta indiscutible, porque a pesar de ser sorprendentes en un principio por lo expl√≠citas, a medida que el relato avanza decepcionan por su persistente reiteraci√≥n, al punto de que el lector, algunos cap√≠tulos despu√©s de la desfloraci√≥n de Anastasia, termina sabiendo con qu√© repetidas palabras se contar√° el mismo goce de los protagonistas, las convulsiones de placer que Christian, amante, esposo o amo, propicia a una Anastasia atada, azotada, amordazada, con los ojos vendados, esposada o encadenada y el placer que a la vez ella le brinda a √©l con su sumisi√≥n. No obstante, ¬Ņdeber√≠a sorprendernos?, estas escenas tan flojas son lo m√°s comentado y tenido en cuenta por los lectores, quiz√° por la curiosidad morbosa de la mentalidad popular sobre el sexo.

Ahora bien, quien se haya propuesto escribir erotismo en el buen sentido de la palabra sabe que hacer obras de largo aliento sobre este tema es como meterse en un territorio de arenas movedizas, como internarse en una frondosidad espesa con la intención de extraer desde su oscuridad perlas de luz para la conciencia, porque el erotismo late indómito desde lo más profundo de nuestros sentidos y para ser domesticado requiere de una depurada técnica. Y eso E. L. James lo olvidó o no lo tuvo en cuenta, como también olvidó o no tuvo en cuenta que la gran literatura, por más páginas que la contengan, siempre estará exenta de ripio.

Desde sus comienzos Cincuenta sombras de Grey mostr√≥ otra virtud: su lectura se expandi√≥ de manera exponencial a trav√©s de la modalidad de boca a boca. Esta modalidad se mantiene todav√≠a mediante el mercadeo viral, aunque la trilog√≠a es comercializada por grandes editoriales y ha vendido de 2011 a lo que va de 2014 unos 75 millones de copias.

Ante todo la trilog√≠aes una historia de amor t√≠pica del subg√©nero rom√°ntico, con historias de doncellas fascinadas por hombres trastornados y adobadas con escenas er√≥ticas, en estos tiempos casi siempre de BDSM (bondage, dominaci√≥n y sadomasoquismo). As√≠, Christian Grey es un hombre joven, exageradamente rico, muy apuesto, poderoso y talentoso, y antes de enamorarse de la estudiante universitaria Anastasia Steel, atractiva, de familia corriente y virgen, solo se permit√≠a relaciones de dominaci√≥n con mujeres clasificadas por la subcultura BDSM como sumisas, impulsado por las secuelas de sus traumas infantiles, sus cincuenta sombras seg√ļn sus palabras. Sobre estos dos personajes rueda la obra y mediante su relaci√≥n queda atrapado el lector.

Anastasia, una chica lista e ingeniosa, se niega en algunos pasajes a aceptar lo ya demasiado evidente para el lector y cae en unas suposiciones est√ļpidas por el esfuerzo de su autora de darle mayor encanto, desprecio hacia el dinero y candidez, consiguiendo por poco casi desdibujarla como personaje. Con Christian en cambio su creadora tuvo mayor cuidado. Lo revisti√≥ de un car√°cter dominante, enigm√°tico y a veces amenazador y lo envolvi√≥ en un pr√≠ncipe azul del siglo XXI con un elemento de misterio asomando desde su pasado. Gran parte de la trilog√≠a se dedica a narrar la rutina de este hombre y lo que ofrece a su inocente Anastasia. Derroche y protecci√≥n a la manera de los m√°s ricos, un astuto se√Īuelo para la mayor√≠a de las lectoras de la trilog√≠a, que unido a una sexualidad poco corriente despereza la adormecida fantas√≠a de mujeres casadas mayores de treinta a√Īos, seg√ļn los sondeos, las principales devoradoras de la obra. Debido a ello algunos medios, con una socarroner√≠a que linda con el coqueteo y el sarcasmo, le pusieron el remoquete de ‚Äúporno para mam√°s‚ÄĚ.

No obstante lo dicho, la trilog√≠a de Cincuenta sombras de Grey muestra algunas facetas m√°s all√° de su aspecto literario que vale la pena no pasar por alto. Una de ellas est√° relacionada con el lado oscuro de Christian, su lado dominador, aterrador para Anastasia en un comienzo y anhelado despu√©s con tanta fuerza por ella. Una faceta culminante en la sexualidad de Christian. La que lo lleva a interesarse en Anastasia porque la ve como un encantador proyecto de sumisa. Los practicantes y defensores de la subcultura BDSM han tratado, con dudoso  √©xito hasta ahora, de quitarle el car√°cter demonizador a sus gustos sexuales vali√©ndose de, palabras m√°s, palabras menos, este argumento: las relaciones basadas en pr√°cticas BDSM se rigen por consenso de sus participantes. Lo que alguno de ellos no quiera hacer no se puede hacer, porque al contrario de las violentas perversiones descritas por Sade y Sacher-Masoch, las pr√°cticas BDSM solo buscan intensificar el placer y realizar las fantas√≠as er√≥ticas de sus practicantes sin da√Īo o perjuicio para ninguno de ellos. En la relaci√≥n de Anastasia y Christian ese corolario sin embargo no deja de tener cola, pues cuando √©l se enamora de ella y decide por amor abandonar el sexo transgresivo, para sorpresa del lector, recordando su anterior miedo a esas pr√°cticas, es ella quien lo desea e incita a Christian a continuarlo. Adem√°s termina aceptando el car√°cter demasiado dominante de √©l dentro de la relaci√≥n. Pero hay m√°s. La trilog√≠a avanza al paso del develamiento de las perversiones sexuales de Christian, sin preocuparse jam√°s por indagar la raz√≥n de la sumisi√≥n de Anastasia, justificada por el amor  o el placer, quiz√° porque ella es la narradora y no sabe o no quiere o teme mirarse a s√≠ misma, reconocidas desventajas de los relatos en primera persona. En todo caso este aspecto de la relaci√≥n de la pareja ha motivado opiniones diversas. Para unos la obra es un genuino gui√Īo al machismo aunque se diga que Anastasia nunca renuncia a ser igual a su hombre, que la trilog√≠a ha ayudado a las mujeres a reconocer m√°s a fondo su sexualidad y que gracias a ella muchos matrimonios han recobrado su felicidad conyugal. Para otros ‚Äúlos libros no son notables por el sexo transgresivo, sino por el hecho de que las mujeres ahora utilizan la tecnolog√≠a para subvertir la verg√ľenza de g√©nero mediante la exploraci√≥n de contenido sexual expl√≠cito en privado a trav√©s de lectores electr√≥nicos‚ÄĚ.

Partiendo de esta √ļltima hip√≥tesis la trilog√≠a de Cincuenta sombras de Grey, bien que mal, es un escenario que ilustra una sociedad en que la mujer, m√°s all√° de su b√ļsqueda igualitaria respecto al hombre quiere sacudirse de todas las ataduras seculares que la han considerado templo del pecado y del fardo de las sociedades que la han ignorado o la han visto como mero objeto de placer o reproductor de la especie. Miremos nada m√°s del siglo XX hacia atr√°s, y para no ir demasiado lejos deteng√°monos en esa vergonzosa, horripilante y atroz maquinaria religiosa que fue la Inquisici√≥n, una llaga viva en la historia de la cultura occidental entre otros asuntos por su despiadada misoginia. Quiz√° a eso est√© conduciendo a la mujer todo este desaf√≠o de la tecnolog√≠a y ese otro mundo que acabamos de empezar a construir y que ignoramos a d√≥nde puede llevarnos: el mundo virtual.

Hace poco, apenas muy poco, la mujer ha empezado a ocupar el espacio que se merece en la sociedad, ganado a fuerza de sacrificios y silencio. Todavía le quedan obstáculos a superar como la recalcitrante ignorancia de algunas instituciones que la ignoran o todavía la miran como una fuente de pecado. Podría ser… Y entonces quizá ello nos explique en parte el enorme volumen de ventas de una novela como las de Corín Tellado, pero con repetitivas descripciones de sexo explícito.

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