ConstanzaMi amor y pasión por la literatura fueron herencia de mi padre, un lector incansable no solo de sus libros de medicina en los que siempre estaba investigando y actualizándose, sino de filosofía, literatura y semántica. En casa había libros por todas partes y saber leer se convirtió para mí en una misión perentoria porque los mayores tenían solo tiempo para dos páginas y después mandarme a dormir.

Tuve la suerte de contar con una familia costeña del Caribe colombiano con personajes que narraban de una forma natural, amena y llena de imaginación, con ironía y chispa; cuando visitábamos a la abuela en Santa Marta, no había necesidad de ver televisión, la diversión más grande era oír hablar a los mayores en el patio de la casa.

Con el paso de los años desarrollé un amor desmedido por el lenguaje, la escritura y la lectura de tal modo que los hice mi profesión y los integré a mi vida. Estudié filología, hice una maestría en literatura latinoamericana y vine a Estados Unidos a hacer un doctorado en el que pude dedicarme por cuatro años a leer, discutir y respirar literatura. Descubrí a temprana edad que no tengo don de gentes, pero sí de libros, no podría entender mi vida sin tener un libro entre mis manos; por eso tengo pocos amigos,  escritores o lectores empedernidos con quienes puedo compartir esto que se parece tanto a un vicio.

Integrarme a bookandbilias ha sido una forma de completar el ciclo y unir mi carrera y mi pasión en el apoyo a los escritores en Estados Unidos que necesitan reconocimiento para salir de la sombra donde les ha mantenido la falta de lectores, de editoriales que abran sus puertas y de difusión. Este es un esfuerzo mancomunado para darle presencia digna a los escritores y a su obra, para respaldarlos y apoyarlos en el logro justo del encuentro con el lector al que de otra manera no pueden llegar. A decir verdad, no podría encontrar una mejor manera vivir.

Lunes, 05 Mayo 2014 00:00

Arte, Cultura y Democracia

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En el sur de Florida se está presentando un resurgimiento democrático del arte y de la cultura en muchas de sus variantes. No me refiero a la cultura tradicional ni a los ya consagrados, que viven refugiados en los museos y en las respetables galerías de arte. Tampoco me refiero a los artistas afortunados que venden sus obras como pan caliente. Me refiero a los no consagrados, que son los más numerosos. Los que ponen en cada obra lo mejor de ellos para hacerse visibles ante el público.

Esta masa de artistas es tan genuina como los maestros que exponen sus bien enmarcados cuadros en los más respetables  museos del mundo. Las técnicas que emplean y sorprenden por su creatividad surgen muchas veces de la necesidad de suplir la falta de recursos, ya sea para conseguir óleos, acrílicos o acuarelas, telas o arcilla y demás materiales, en el caso de pintores, escultores y artesanos. 

Muchos de ellos son también acuarelistas, cantantes, músicos o compositores que abren las puertas de sus talleres de trabajo o sus estudios de grabación los fines de mes, los fines de semana, haciendo un alto en su producción para exhibir sus trabajos en las populares ‘‘ferias de arte”. Los más agresivos se instalan  en veredas, plazas y jardines. Es sorprendente ver la cantidad de público que visita estos festivales que brotan como agua para satisfacer la necesidad de goce estético de las comunidades. La gente quiere conocer a los artistas, escucharlos, hacerles preguntas y hasta aprender de ellos. Es una verdadera  democratización del arte. Se ha roto el estigma que ponía al artista lejos del público y lo hacía casi inaccesible Se está produciendo una comunión entre quienes crean el arte y quienes se recrean con él.

También los fines de semana las causas benéficas reúnen a quienes desean mantener su físico en buena forma en las típicas maratones de cinco kilómetros, conocidas como 5K. Cada vez más ciudades convierten los parques, calles y bulevares en verdaderas pistas para los miles de atletas aficionados que llenos de entusiasmo participan de la saludable actividad al aire libre los fines de semana.  Estos “atletas callejeros” tienen además la virtud de contribuir con su óvulo a la causa benéfica que organiza el evento.

En el campo literario, los poetas y escritores hispanos del Sur de Florida, agrupados en clubes literarios, organizan tertulias, seminarios, talleres e incluso ferias hispanas del libro. Así como muchos artistas no tiene recursos para montar talleres o alquilar un local, los poetas y escritores, a sabiendas de que las editoriales no invierten en escritores desconocidos, han salido a buscar soluciones. El alto costo de la impresión del libro y la renuencia de la sociedad actual a leer como antes, los llevaron a vislumbrar algunas opciones. La alternativa de la autoedición no es suficiente si no está acompañada de la respectiva campaña promocional, que tampoco es gratis. Los libros “on demand” o a pedido, evitan al menos el alto costo de la impresión de gran tiraje, pues se imprimen solamente los ejemplares que se necesitan para cumplir con los pedidos, ya pagados por el lector. De este modo se evita mantener un stock que puede permanecer almacenado por largo tiempo en casa o en bodega. Finalmente, la tecnología da la opción de ofrecer la producción literaria a un precio mucho más accesible cuando se publica en forma de e-book, formato que actualmente se lee en casi todas las “tabletas”. Estas  joyas tecnológicas resultan muy prácticas para los lectores y  día a día son cada vez más comunes porque cada vez están más al alcance de todos. Por lo anterior me atrevo a llamar a todo este proceso La Democratización del Arte y la  Cultura.

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(En la fotografía de izquierda a derecha: Los colombianos William Castaño-Bedoya, Janiel Humberto Pemberty y el chileno Hernán Orrego)

Book&Bilias es un proyecto creado por tres escritores del Sur de la Florida con el objetivo de profundizar en su trabajo creativo y brindar apoyo literario y técnico a escritores en español que se encuentran radicados en los Estados Unidos. La creación literaria en español dentro de este país, requiere acompañamiento especializado para su desarrollo y difusión. La idea de crear a Book&Bilias surgió debido a que el ambiente literario latino en Norte América sufre de un enorme vacío pese a que representa a más de 50 millones de personas.

Book&Bilias buscará el auspicio de todos los sectores para hacer viable la carrera literaria de muchos talentos en la sombra. Aspectos tales como revisión o evaluación de manuscritos, corrección de estilo y consideraciones técnicas, hasta la búsqueda de representación o divulgación y comercialización de las obras, son parte de las tareas que realizará el proyecto. Book&bilias necesita del soporte de todos los amantes de la literatura. Con tal fin hemos contemplado la creación de espacios de participación que involucren múltiples canales. Son gestores de esta iniciativa tres escritores de origen colombiano: Janiel Humberto Pemberty, William Castaño-Bedoya, y el Chileno Hernán Orrego.

Lunes, 21 Abril 2014 00:00

Datos biográficos de Hernán Orrego

Escrito por
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Dos momentos marcaron sendos hitos en mi futura vida de escritor. Después de ellos han transcurrido siglos o quizás solo algunos instantes. Para ser más preciso, les contaré qué ocurrió hace seis decenios, cuando el mundo tenía mi misma inocencia.

El primero de esos inolvidables momentos ocurrió una tarde de invierno. El viento norte había llevado un puñado de nubes que cayeron convertidas en una sonora catarata de piedras sobre el techo de zinc de mi casa de niño pobre.  Aterrorizado, esperaba la llegada de mi padre. Cuando se abrió la puerta él entró empapado por la lluvia brutal. Mi madre corrió a quitarle la ropa mojada. Él me saludó con un beso y sin decirme una palabra me entregó un paquete. Cuando abrí el misterioso regalo vi que era un libro. Algo inútil para mí porque no sabía leer. Mi madre me dijo que era el silabario y me explicó para qué servía. La lluvia y el viento dejaron de sonar en mis oídos para siempre. Tenía el libro más maravilloso que pudo haber llegado a mis manos porque gracias a él he podido leer todos los libros del universo. Esa tarde aprendí a leer.

 Mi otro momento inolvidable fue el día en que mi madre me sentó a la mesa y abrió un libro misterioso, que en lugar de letras, tenía solo líneas. Puso en mi mano temblorosa un lápiz con punta recién afilada y, con su pulso sabio, me llevó la mano que empezó a recorrer las perfectas líneas del cuaderno, dejando los trazos que se convirtieron en mi primera escritura.  Aquella tarde aprendí a escribir.

Hernán Orrego nació en Viña del Mar, Chile. La pintoresca ciudad costera, también conocida como Ciudad Jardín, influyó su estilo literario sencillo y fluido, sin apartarlo de las figuras literarias que adornan sus escritos. Se graduó de maestro de Escuela, estudió pedagogía en Historia y Geografía. Fue profesor de inglés, español y ciencias en el liceo San Antonio de Viña del Mar. Trabajó como alfabetizador en zonas rurales. Estudió periodismo y fue corresponsal colaborador de El Mercurio de Valparaíso.

El advenimiento de la dictadura lo arrancó de sus raíces. Sobrevivió enrolándose como tripulante de naves extranjeras, recorriendo los mares de África y Europa. En España y Grecia dio clases de inglés a los compatriotas tripulantes que dependían de su capacidad de comunicación para poder trabajar fuera del país. Cuando la marea de la vida lo dejó en Nueva York, se licenció en Bienes Raíces, actividad que realizó también en el Estado de la Florida, donde reside actualmente. Es especialista en administración y venta de condominios.

Sin embargo la literatura ha sido siempre el norte de su vida. Desde niño ha ganado concursos y certámenes. En sus años de estudiante normalista alcanzó importantes reconocimientos con sus cuentos y novelas.

Su reciente publicación Las Alas del Cóndor, es una novela de ficción histórica, con una temática de especial interés para los latinoamericanos. Está teniendo amplia difusión en varios países, vía on-line. La Chica del Nogaró, otra de sus novelas, relata la vida de la hija de una famosa cantante lírica que heredó el talento de su madre, pero en la pintura. En el ocaso de su vida la artista aprende a equilibrar su pasión desbordada ayudándose de la pintura y el amor. Es una historia que nos deja un sabor inolvidable. El cartero de Chincalco, una novela breve, es un relato escrito en un pintoresco estilo que retrata la problemática socio- económica de los pueblos con ambiente rural y que muestra la calidad humana con que sus gentes se sobreponen a la adversidad. Sakura, una novela más, nos trae la historia de un muchacho recién casado que con su trabajo se gana el derecho de viajar a Japón como tripulante de un buque de carga, lo que le permitirá traer buen dinero para su nuevo hogar.

Sus obras están enriquecidas con la geografía y las costumbres de los países que ha visitado en su largos viajes.

 

 


pembertyfotoToda biografía, por mínima que sea, es en cierto modo una confesión. Confesión que además de obligar a su autor a sincerarse con un lector anónimo, le “exigiría” la relación de lo sustantivo de su vida, amén de la inmodestia de hablar de sí mismo. Y ya que habrá de relatar una serie de acontecimientos de los que ha sido agente o paciente, ¿cómo logrará separar lo sustancial de lo anecdótico? Claro que esta eventualidad está mediada por la intención y la personalidad del autor. Y en mi caso, por ser yo un escritor que está acostumbrado a sincerarse con sus lectores, de una forma, digamos, camuflada, -pues es sabido que toda obra literaria es de alguna manera autobiográfica- lo anecdótico está mediado por una intencionalidad estética. Y así, en esta ocasión, se trataría tan solo de precisar algunas señales que he ido dejando regadas en mis obras.

 

Diré entonces que nací bajo condiciones precarias en el seno de una sociedad que hacía tiempo ya había abandonado los mitos y leyendas de la antigüedad clásica; que además se había sumergido hasta el cuello en las simetrías de la razón y que se sometía sin cuestionamientos al nuevo dios de la ciencia. Hacía centurias quizá que la poesía había dejado de ser pan para el hombre y esa cosa liviana, alada y sagrada, según Platón. Además, se adentraba inocente en las arenas movedizas del mercantilismo. Ahora sé que debido a esa disyunción cultural, mi alma inquieta debió atravesar un largo periplo de vacíos y sueños rotos.

Mi infancia nómada, solitaria y sin padre, se despeñó por una cascada de asombros, temores y carencias que llenaron mi imaginación de espíritus acechantes a los que solo la presencia de mi madre lograba ahuyentar. Hoy tengo claridad sobre algo que debí haber aprendido por lo menos desde los inicios de mi segunda juventud: que, como decía Borges:

Un escritor, o todo hombre, debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin y esto tiene que ser más fuerte en el caso de un artista. Todo lo que le pasa, incluso las humillaciones, los bochornos, las desventuras, todo eso le ha sido dado como arcilla, como material para su arte; tiene que aprovecharlo.

MusicaMe aferraba a mi madre, aunque no fuera consciente de ello, para no sucumbir a un mundo caótico y fantaseaba con paraísos y espacios mágicos que nunca alcancé a habitar. Además, mi trashumancia por un mundo ajeno a la sensibilidad literaria, no me dejaba echar raíces, cosechar amigos, ni conocer las maravillas del arte. Incluso los maestros de escuela de aquel entonces, estaban tan alejados de la literatura, que las pocas lecturas que tuve la fortuna de realizar fueron por pura intuición o azar.

Recuerdo sobre todo, mi inesperado encuentro con La canción de Roldán, primera canción de gesta de Europa, de autor anónimo. Recuerdo que topé con ella al azar, en la casa de un amigo, después de algún juego callejero. Todavía talvez no había anochecido. De todas maneras, quizá mi rememoración quiere traicionar la realidad para que el ocaso llegue a su fin cuando la madre de mi amigo nos llame a comer, porque mis recuerdos de infancia y primera juventud tienen, a mi pesar, algo de inquietud poética. La noche nos había sorprendido absorbidos por nuestros juegos, fútbol talvez o guerra libertada. De ahí mi memoria salta a una comida en un alto balcón de madera, acompañada por una vista de las montañas cercanas, que las primeras sombras diluían, y un murmullo de pájaros y grillos que manifestaban alguna premonición nocturna. Después me recuerdo solo en un sótano, bajo un tablado de madera, leyendo a la luz de una no tan luminosa bombilla, cómo un denodado grupo de héroes procuran vencer sin tregua a un rabioso enjambre de sarracenos. Entre aquellos héroes, sobresale la noble figura de Roldán, imbatible y valiente hasta la temeridad.

La canción de Roldán posee la musicalidad y los elementos de heroísmo medieval suficientes para cautivar a un preadolescente como era yo entonces: su protagonista es un caballero dotado de una fuerza sobrehumana, capaz de soportar todos los sufrimientos físicos, morales y psíquicos posibles. Guarda una fidelidad inquebrantable a su señor, y es poseedor de la perfección necesaria para representar a una colectividad cuya existencia peligra.

Me he detenido adrede en este episodio porque fue la primera vez que mis ansiedades dieron paso al placer de la lectura. Sin embargo, mi realidad de todos los días era tan apremiante que no me permitía acercarme a los libros y disfrutar sus delicias con el debido silencio interior. Yo solo intuía, vislumbraba el portento de la poesía, y sentía dentro de mí un eco de maravilla y regocijo.

Después descubrí que mi sensibilidad necesitaba el escape de la expresión, pero que estaba maniatado por la realidad. Yo, al contrario de algunos autores que considero afortunados porque desde muy temprano supieron que sus vidas tenían un

 destino literario, vine a caer en el mundo de las letras por una insatisfecha y cada vez más creciente y perentoria necesidad de 

fugaexpresión. Ahora bien, para mí lo fundamental en el hombre es la expresión, y considero que la ambición, el afán de poder y de gloria, no son más que meras tendencias que el hombre usa para expresarse como totalidad.

Así pues, poco a poco, en medio del mucho drama y la poca comedia a que me enfrentaba la vida, fui vislumbrando mi mundo de escritor. De tal modo, escribir para mí no es una opción: es un asunto de expresión vital. Con la escritura expreso mi vida y doy forma y sentido al hombre que soy. Y bien porque rara vez la palabra haya sido dócil conmigo, bien porque me exija una paciencia de artesano, he logrado escribir tres volúmenes de cuentos: Fuga en sol menor para cuarteto imperfecto y otros cuentos, (ya publicado);dos novelas: La música del olvido (escogida entre las 10 finalistas del Premio Planeta de Novela 2008)y El guardián invisible; un volumen de poemas: La memoria del olvido, y algunos artículos para revistas y periódicos.

 
 
 
 
 
 
 

william_5A raíz de la creación de este blog y motivado en conseguir alguna empatía entre tú y Book&Bilias, me concentré en la tarea de contarte un poco de mí. Qué difícil es escribir de uno mismo cuando lo que hay que contar es tan poco. Sin embargo, lo hago con devoción y mucho respeto. Ese respeto que tú mereces.

Empiezo por explicarte porqué debo describir lo que soy, lo que figuro ser. Resulta que en este blog, decidimos crear una sección llamada Book&Bilios. Si, Book & Bilios, un nombre que surgió de repente. Fue un chispazo de originalidad producto de la necesidad de alejarnos del más vapuleado descriptor de la red: “Quienes Somos”.

La verdad es que de alguna manera debíamos poner nuestras biografías en el blog, aunque sin mi biografía igual Book&Bilias sería el mejor prospecto para todos los escritores del vecindario. Digamos que me fui por el camino fácil. Decidí contar de mí en el lenguaje de las semblanzas. Algo nada formal y más bien figurado. Es que lo que tengo que contar de mi vida literaria por ahora se queda en puras ganas, en ilusiones, en suspiros, en pensar y pensar cada mañana, cuando le ayudo a mi cuerpo a sudar, cómo continúo dándole gasolina a la novela que desarrollo actualmente, amén de otras creaciones.

Si se hubiese tratado de escribir una biografía basada rigurosamente en mis credenciales de escritor ¡qué mal parado habría quedado! Siquiera que no es así. Mi carrera literaria ha transcurrido en la sombra, en esa misma sombra en la que transcurre la de aquellos que como yo sueñan con poder tener una colección de obras, buenas obras, publicadas. Una biografía llena de logros, llena de lectores de gran gusto y consistencia. Soy sincero cuando digo que tengo muchos autores por conocer. Los que mejor conozco ahora son mis grandes amigos, los otros Book&Bilios: Janiel y Hernán. Mis respetos para ellos. Con su ayuda podré convertir mis sombras en luz.

floresPara que tengas una idea un poco más afinada de mi flaca trayectoria literaria, te contaré que en mi cuarto de rebujo en Miami, guardo con nostalgia un montón de cajas llenas con Flores para María Sucel Ese es el nombre de mi primera novela. La escribí durante muchos años y me atreví a publicarla en 2006. Recuerdo que la noche del lanzamiento me sentía muy contento, me sentía… un gran escritor. Jua jua jua como diría Doña Gabriela, mi suegra.

No tengo la culpa de ser tan pretensioso, pues de sueños y fantasías han de alimentarse siempre nuestras obras. Así me sentía y qué se va hacer. Aun lo recuerdo como si hubiese sido anoche. Por lo que supe se vendieron algunos libros a mis mejores amigos. Los más cercanos me felicitaron. Por ahí tengo unas fotos que les mostraré algún día en este blog. Recuerdo patentico, ─como decía mi papá─ que unas amigas, de esas que se añejan con uno compartiendo confianzas, muy queridas, hicieron buenos comentarios del libro y otras callaron. Eso no pasó a mayores, al menos no tanto como el mensaje que recibí de un intelectual español, un catedrático de la Universidad de Murcia, quien con mucha sinceridad ─excesiva digo yo─ me felicitó porque la portada quedó muy bonita. También me dijo que le gustaba la mitad de la novela ─la última parte─ pero que la otra mitad estaba flojita.

En fin que acudiendo a otros consagrados llegué a la conclusión de que debería revisarla mientras estudiaba y me preparaba mejor. Esa noche del lanzamiento una señora empleada del lugar que me permitió la presentación, muy atentamente, me dijo: “No se preocupe señor Castaño. Su libro tiene alas y volará solito. Cuando menos lo piense estará muy lejos; cuando menos piense le preguntarán por él”. Llegué a creer que mi libro se vendería como condones en South Beach, que la gente lo encargaría por haberse agotado la tirada, pero no. Ahí están las cajas. Si no estuviera mi vieja de alguna manera en esos libros no estoy seguro de si existirían. Esas palabras de la señora tampoco han dejado que yo los abandone.

Escribí esa novela muy triste por la muerte de mi madre y verraco más bien porque mi vieja arrancó de este mundo mientras yo dormía. Se fue y me dejó mugriento, sudado, sin haber tomado el cafecito de la mañana, sin ni siquiera enjuagarme la boca y sin quitarme ese vaho que producían las jornadas de trabajo en Miami hasta el amanecer, aguantando filo y calor a la vez. Me quedé desamparado aunque ya era un viejo. Éramos amigos, buenos amigos. Ella era linda y joven. Nos parecíamos mucho. Cuando yo estaba en bachillerato y empecé a estirarme parecíamos hermanos. Sí. Hasta bailábamos pegados para reírnos de aquellos que al vernos hablaban marranadas. Quién sabe que pensaban los que no nos conocían. Esas cajas contienen un tiempo enmudecido.

ludovicoPara serte un poco más consecuente con este tema de Book&Bilias, te cuento que siempre he sido un entusiasta, siempre he escrito. Cuando estaba muy pequeño ─tenía unos doce años talvez─ escribía mucho en uno de esos cuadernos de cuarenta hojas que mi padre me compraba para la escuela. En una ocasión escribí una pequeña novela, a lápiz para poder borrar y borrar. Qué orgullo. Me siento muy orgulloso de mí ahora que evoco todo aquello con nostalgia. Cómo me gustaría tener esos cuadernos hoy. Si mal no recuerdo escribí sobre unos bandoleros que estaban de moda porque hacían trizas a la gente del Quindío y del Viejo Caldas. Bandoleros se les decía a los guerrilleros de ahora o a los paramilitares como para ponerte en sintonía. La historia contaba cómo estos bandoleros robaron un niño a unos campesinos cafeteros y lo convirtieron en alguien de bien ─que irónico─ en médico, para que curara al jefe decrépito que seguía delinquiendo a pesar del sufrimiento que le causaba una dolencia incurable. Eso es pa´ que vean que yo empecé a escribir desde chiquito.

Luego, desde primero de bachillerato, nos juntamos unos cuantos bohemios. ─Eso de que Dios los cría y ellos se juntan es pura verdad─. Éramos un modelito similar a lo que somos los book&bilios de hoy, solo que nuestros nombres eran Carlos Alberto, Wolfran, Oscar y William. Algunas veces se nos pegaba un loquito de apellido Rincón aunque no encajaba bien porque no le gustaba la poesía, ni escribía acrósticos para las muchachas, ni hacía carteleras sobre el Mío Cid o sobre Miguel de Cervantes Saavedra, ni recitaba en los centros literarios. En fin, estaba desconectado del todo. Esa época fue fundamental para mí.

Un personaje de ficción llegó al colegio cuando estábamos cursando quinto de bachillerato, cuando tenía yo quince años. Luis Fernando Parra Gallego, paisa como Janiel, intelectual, todo un literato. El mejor maestro de literatura que alguien pueda tener. Por él conocí lo poco que conozco ahora. Nos entregó tanto conocimiento que parecía que nos había hecho un hechizo. Era un verraco, nacido para la literatura. Mientras nos emborrachábamos de barrio en barrio en Bogotá, de rumba en rumba, de trasnochada en trasnochada, hablábamos de autores, de obras, de géneros, de todo. Éramos una tertulia ambulante. Qué delicia, qué tiempos aquellos. Ese Luis Fernando era un vacán. Nos hizo sentir la literatura como algo indispensable en nuestras vidas. Cómo me gustaría encontrarlo vivo… ¡quizás viva aún! Que Dios lo bendiga.

La vida es justa y nos ayuda a trasegar mientras acomodamos las ilusiones en las alacenas del alma. En la búsqueda constante de esa complicidad, de ese juego de intelectualidad, ya en tiempos recientes me topé con la querida Marta Sepúlveda. La poeta o poetisa solitaria. La poeta de quien quisiera escribir estos días en el blog. La poeta que murió destilando tintas en un lenguaje desgarrador, pero hermoso. La poetisa con quien algún día quise crear algo parecido a lo que es hoy Book&Bilias y escribir y escribir y escribir. Me queda el orgullo de haber publicado Por el revés somos de mentiras, su último libro. Ella, desde el más allá, también me inspira como mis amigos.

Deseo contarte y para culminar, que ya he terminado la segunda edición de Flores para María Sucel, esta vez técnicamente corregida. Se la recomiendo con devoción. Ah… algo más. También terminé mi segundo proyecto literario. Se llama Los monólogos de Ludovico y estoy trabajando a profundidad una obra de largo aliento que decidí llamár El Galpón