Book And Bilias

Mi intención era dar al lector un puñetazo en el estómago. Umberto Eco

Umberto Eco narra a través del protagonista de la novela su propia y particular visión de la Historia europea del siglo XIX y comienzos del XX.

Treinta años después de la publicación de su primera obra de ficción, El nombre de la rosa —que fue llevada al cine y se mantiene como la mejor entre las seis que ha escrito—, este semiólogo italiano, catedrático universitario, autor de más de treinta y cinco libros de no ficción que abarcan semántica, estética y filosofía del arte entre otros, nos viene ahora con un tema terriblemente controvertido y que ha provocado protestas encendidas provenientes tanto del vaticano como de las organizaciones judías de distintos países.

Y es que El cementerio de Praga es una novela de ficción histórica en la que la mayoría de los personajes son reales aunque su protagonista no lo sea. El héroe central de la novela es el capitán Simonini, un piamontés falsificador de documentos y perverso polimorfo. Es la voz cantante que a través de su psicología antisocial, de sus acciones amorales y de los pensamientos que plasma en su diario, la emprende contra los políticos de su tiempo y crea complots para difamar, hilar intrigas e hilvanar traiciones en los que envuelve a toda la sociedad europea de ese momento.

El falsario y glotón capitán Simonini, inescrupuloso, antipático y despreciable, odia a los judíos, a las mujeres, a los masones, a los jesuitas y a la vida en general. A partir de esta mirada el autor, para nada antisemita ni antioccidental, erige su parodia —mal entendida por algunos— para retratar un sinfín de deslealtades, hipocresías y falsos valores que han caracterizado a la sociedad a través de la Historia.

La novela está construida a partir de documentos tales como Los protocolos de los sabios de Sion. Desde ellos teje el protagonista y plagiario de dichos documentos una trama antisemita que culmina con la justificación de la persecución hitleriana. El autor quiere hacernos ver cómo la realidad histórica  muchas veces está determinada por la influencia de la ficción literaria. Es un recurso semántico que Eco enfatiza en sus novelas. En este sentido, El cementerio de Praga es también un homenaje a  Dumas y a los escritores folletinescos del siglo XIX.

Como en  toda su obra anterior: El péndulo de Foucault (1988), La isla del día de antes (1994), Baudolino (2000), La misteriosa llama de la Reina Loana (2004), Umberto Eco despliega toda su capacidad de semiólogo y esteta para decirnos y hacernos sentir —utilizando las herramientas maleables de la literatura— las grietas álgidas y puntuales de nuestra cultura. La novelística de Eco es la prolongación, y si se quiere, la versión translaticia del signo de nuestra cultura que ya nos ha transmitido con tanto acierto en sus ensayos La realidad es un signo. No existe la realidad fuera del lenguaje.

Este formidable escritor italiano se ha posicionado como el best-seller europeo de los últimos años. A pesar de que sus novelas son construidas a partir de relatos densos, gracias a su  ingenio logra mezclar magistralmente en un pastiche de subgéneros salpicados de humor inteligente, esa apabullante sabiduría y  conocimiento crítico que lo señalan como uno de los mejores novelistas postmodernos. De hecho, su elaborado y reiterativo trabajo sobre los temas medievales elevó a la cima las descripciones, la ambientación y los escenarios en donde el asunto esotérico ejecuta la danza mayor entre monjes y abadías; entre sectas secretas plagadas de herejes, caballeros templarios e illuminati; entre  rosacruces y masones.

(Foto cortesía del escritor bogotano Victor Rojas. Aparecen: Tomas Tranströmer, su esposa Mónica y el vate colombiano Juan Manuel Roca. Malmö, Suecia,1996)

La poesía está de fiesta. Desde 1996, cuando la poeta polaca Wislawa Szymborska fue  galardonada con el máximo reconocimiento mundial de las letras, el género mayor no había sido tenido en cuenta por la academia sueca.

Pero este año el premio quedó en casa. Esta vez, el psicólogo y pianista Tomas Tranströmer, nacido en Estocolmo el 15 de abril de 1931, hijo de una maestra de escuela y de un periodista —que abandonó la familia a los pocos años de nacido el futuro poeta— se lleva el galardón con el beneplácito de sus lectores, que han disfrutado sus versos desde la primera publicación de 17 Poemas, en 1951, cuando el vate contaba con 23 años.

En 1990 Tranströmer sufrió una apoplejía que le paralizó la parte derecha del cuerpo y lo convirtió en un trovador sin lenguaje oral. Paradójica experiencia para un cantor que maneja los hilos de su poesía desde los conceptos de movimiento, vuelo, libertad y transformación del ser humano. El gusto por la música que acompaña el cuerpo de sus poemas también lo expresa en sus  conciertos de piano con la mano izquierda.

Es considerado el maestro sueco del Haikú, esa breve forma poética de la lírica japonesa que en tres versos (de 5, 7 y 5 sílabas) condensa poemas de belleza extraordinaria. La poesía tranströmeriana es reconocida ampliamente por su análisis constante del enigma de la identidad individual frente al laberinto de la diversidad del mundo y, de acuerdo con la Academia Sueca, porque ...da un acceso fresco a la realidad a través de sus translúcidas y concentradas imágenes.

Les dejo continuación tres de sus poemas.

Volante

(Traducción del escritor bogotano Víctor Rojas y la escritora sueca Maria Kallin).

La muda cólera garabatea dentro de las paredes.
Árbol de fruta florecido, el cuclillo grita.
Es el sedante de la primavera. Pero la muda cólera
pinta sus consignas de para atrás en el garaje.

Vemos todo y nada, pero  levantados como periscopio
maniobrado  por huraña tripulación clandestina.
Es la guerra de los minutos. El ardiente sol
descansa sobre el hospital, parqueadero del sufrimiento.

¡Nosotros, clavos vivientes martillados en la sociedad!
Algún día nos desclavaremos de todo.
Sentiremos el aire de la muerte bajo las alas.
y seremos más tiernos y más salvajes que aquí. 


Epigrama

Edificaciones del capital, colmenas de abejas asesinas, miel para pocos.
Allá fue sirviente, pero en el oscuro túnel extendió sus alas
y alzó vuelo ante la vista de nadie. Tiene que volver a vivir su vida.


Pájaros de la mañana
(Traducción de Homero Aridjis en colaboración con Pierre Zekeli).

Despierto el coche
Cuyo vidrio está cubierto de polen.
Me pongo los lentes de sol.
La canción de las aves oscurece.

Otro hombre compra un periódico
en la estación de trenes,
cerca de un vagón de carga,
rojo de herrumbre
centelleando al sol.

Nada vacio por aquí.

A través del calor primaveral
por un corredor frio
alguien viene de prisa
y cuenta que lo han calumniado
en la dirección.

En el paisaje, por la puerta trasera,
Llega la urraca blanquinegra,
el pájaro del Diablo
y el mirlo que se mueve a troche y moche
hasta volver todo un dibujo de carbón
excepto los trajes blancos en la cuerda de ropa limpia:
un coro de Palestrina.

Nada vacio por aquí.

Estupendo sentir cómo crece mi poema
mientras yo me reduzco.
Crece y me reemplaza.
Me ahuyenta.
Me echa del nido.
El poema está acabado.

Gramática urgente para atareados

Lunes, 21 Abril 2014 00:00

Estimados amigos y visitantes del blog de Book&Bilias:

En vista de la necesidad de hacer repaso y mantenernos actualizados en cuanto a Gramática se refiere, Book&Bilias ha decidido realizar un curso expreso sobre esta importante materia para quienes escribimos o amamos la literatura, a cargo de este Book&Bilio y servidor: Janiel Humberto Pemberty.

La idea nació a partir de los debates que se arman en nuestras reuniones cuando analizamos con lupa una obra de alguno de nosotros o de cualquier otro escritor, debates que, como se sabe, son tan necesarios para depurar el ripio de nuestros textos y para ir escalando, peldaño tras peldaño, la inacabable escalera de la perfección.

 En lo posible documentaremos en nuestro blog cada nueva sesión del curso para brindar a ustedes información sobre los aspectos más neurálgicos de nuestra expresiva y generosa lengua española. Los invitamos a que nos sugieran temas a tratar y a que enriquezcan nuestro acervo idiomático y el de nuestros visitantes y amigos con sus conocimientos. En esta ocasión les presentamos un breve resumen de nuestra primera sesión, partiendo de las notas hechas por nuestro Book&Bilio William Castaño-Bedoya.

Precisiones a las notas de William

La oración gramatical expresa una idea con sentido completo; la frase es un grupo de palabras escritas entre dos signos.
Así la oración, que llamaremos determinativa, consta de tres elementos básicos:

  • Sujeto=  Persona, animal o cosa que realiza la acción.
  • Verbo= La acción misma.
  • Objeto= Que llamaremos objeto directo, en quien recae la acción.

    Juan (sujeto) compró (verbo) flores para su esposa (objeto).


A los complementos, que especifican el escenario de la acción y suelen ir después de la oración determinativa, dejémoslos como opcionales por el momento.

Cuando se trata de oraciones largas, a su parte esencial se le llama parte determinativa de la oración. Y a propósito de la capacidad expresiva de la oración determinativa, José Díaz-Díaz, otro Book&Bilio, me sugirió detenerme en el microrrelato más famoso de la historia, del guatemalteco Augusto Monterroso, titulado El dinosaurio y que dice así:
Cuando (él, ella, la criatura, pues el sujeto es tácito) despertó (verbo) el dinosaurio todavía estaba allí (objeto).

Este microrrelato es contado mediante una oración determinativa. A simple vista ella no pasa de ser una oración a secas. Pero si profundizamos en su contenido, descubriremos toda una gama de posibles historias que se ajustan a la perfección a la idea de que el texto no es más que una invitación para que el lector arme el cuento, pues este micorrelato cumple a cabalidad con los requisitos más característicos del género cuentístico: brevedad, tensión, personajes muy diferenciados (quien despierta y el dinosaurio, a no ser que quien despierta sea un dinosaurio también), un tiempo y un espacio, en los que se desarrolla una acción relámpago, y un final sorprendente.

A todo ello, sin embargo, habría que agregar un elemento, acaso el mejor del relato: la enorme posibilidad de interpretaciones que ofrece. Para Hernán Orrego, el otro Book&Bilio, no es más que un juego de tiempos; para William, con quien José al parecer coincide, la acción se desarrolla en los tiempos de los dinosaurios y uno de ellos habría atacado a quien despertó; para Dora Luz, la esposa de William que asiste al curso, el dinosaurio es la realidad problemática a que se enfrenta otra vez el personaje que despierta; para mí quien despierta soñaba que en su cuarto había un dinosaurio y al despertar ese dinosaurio todavía está ahí.

Pero volvamos a la realidad. Para identificar la fórmula SVO se usan dos formas verbales. (Debo admitir que este aparte no lo profundicé en mi exposición porque consideré que podría enredar un poco la comprensión de la fórmula SVO, pero como ahora puedo hacerlo en forma escrita, trataré de explicarlo).

Dichas formas son: el participio presente cuyas formas terminan en nte y los participios pasados que terminan en ado o ido. Veamos:
El presidente preside lo presidido: El presidente Barack Obama (preside) gobierna (lo presidido) un país de inmensas riquezas y posibilidades.

El amante ama lo amado: (El amante) William Castaño-Bedoya ama profundamente (lo amado) a su esposa Dora Luz.

Como puede verse estas formas verbales conforman una matriz sobre la que puede vaciarse la oración. Su finalidad no es otra que mantenernos dentro de la estructura SVO.

Ya que tenemos más o menos clara la estructura SVO pasemos por alto algunos otros aspectos de la oración, sobre los que volveremos más tarde, y centrémonos en algunos usos de la coma. Pero antes debemos grabarnos una norma muy importante y muy ignorada por muchos redactores y escritores:
Jamás debe ir coma entre sujeto y verbo, ni entre verbo y objeto. 

No obstante, en la oración determinativa pueden ir comas, pero de la manera que sigue.

El presidente de book&Bilias, William Castaño-Bedoya, habló del blog en nuestra reunión de hoy.

Esta oración determinativa nos trae una novedad: tiene comas y entre ellas un texto que resalto. Sí, pero si usted mira bien, esas comas encierran una frase que es una explicación no fundamental para la oración y que de ser suprimida no altera para nada su esencia. Esa frase se llama inciso y siempre va entre comas, bien tenga relación con el sujeto, con el verbo o con el objeto, como veremos en nuestra próxima sesión.

El inciso es una frase o una oración que explica, aclara o añade alguna información a algún componente de la oración determinativa.

Como los incisos pueden extenderse cuanto se quiera y son una poderosa herramienta, deben utilizarse con prudencia para no oscurecer la oración determinativa y para no alterar el ritmo de la narración.

Recuerde: Nunca ponga coma entre sujeto y verbo ni entre verbo y sujeto.

Y hablando de comas, veamos la sutileza con que una coma altera el significado de una oración.

Las secretarias que vinieron a trabajar ayer no trabajarán hoy.

Esta oración dice que del universo de secretarias algunas trabajaron ayer y por eso no trabajarán hoy.

Las secretarias, que vinieron a trabajar ayer, no trabajarán hoy.

Esta oración dice que todas las secretarias trabajaron ayer y por eso no trabajarán hoy.

La raya (—), al menos en los textos literarios, no se usa para reemplazar las comas que encierran un inciso. La raya tiene otros usos que analizaremos más adelante.

La fórmula SVO tiene varias excepciones y una de ellas es la  oración unipersonal, con sujeto ausente, o sin sujeto porque no tiene persona:
Se informa a los alumnos que el miércoles no habrá clase.

No dice informamos, informan, informo, etc., con lo que la oración carece de sujeto.
Ahora bien, el objeto directo responde a las preguntas  ¿qué?, si es cosa, o ¿a quién? , si es persona. Les voy a poner unos ejemplos que no les puse en la exposición, con el fin de reforzar esta idea:

El alcalde prohibió ¿qué prohibió? el porte de armas.  El Papa saludó ¿a quién saludó? al pueblo italiano.

 

Es importante hacer este ejercicio para escribir con orden y para no intercalar entre el verbo y el objeto directo elementos que puedan hacer confusa la lectura.

Por su parte, el sujeto responde a la pregunta ¿quién? , o ¿quiénes?

 

Tenga en cuenta que cuando el objeto directo es persona debe llevar la preposición a para evitar confusiones. 

Es muy común ver en los periódicos sensacionalistas titulares de este tipo:

Hombre mató mujer.

¿Quién mató a quién? ¿El hombre a la mujer o la mujer al hombre? Esta oración puede interpretarse de dos maneras: A hombre mató mujer u Hombre mató a mujer.

Sin embargo, cuando el objeto directo es cosa, esta eventualidad no se presenta:
Colón descubrió América sin a. Cassandra toma agua.

Las preposiciones por sí mismas no tienen sentido, significado. Ejemplo: la preposición por no cumple ninguna función sin una palabra o un grupo de palabras que la soporten.

Hay tres tipos de conjunciones:
Copulativas: y y ni.
Disyuntivas: (No las mencioné en mi exposición) o y u.
Adversativas: pero, mas, además, aunque y expresiones conjuntivas como a pesar, sin embargo, no obstante.  Por regla general estas conjunciones siempre van precedidas de coma.

 

Las preposiciones jamás se unen a las palabras que le siguen: sin embargo y no sinembargo.

William me hizo una observación sobre la palabra contigo a propósito de que lleva la preposición con, y yo irreflexivamente acepté que es una excepción a la regla de que las preposiciones no se unen a ninguna palabra, pero no es así. En primer lugar en contigo,con no tiene función preposicional porque en español no existe la palabra tigo. Y en segundo lugar, en este caso con noejerce como preposición, sino como prefijo.

La conjunción adversativa sino se usa después de una construcción con carácter negativo:
No voy a la una, sino a las dosNo voy contigo a la ciudad, sino con Luis. No quiere whisky, sino brandy.

No usarla confusamente como locución adverbial si no:
Si no fuera por mi dinero no tendría un barco.

El si de esta oración no tiene tilde porque es conjunción, no adverbio de afirmación.

No confunda el sino conjuntivo con el sustantivo sino que significa destino, azar.

Los monosílabos en pretérito no se tildan: dio, fui, vi, fio, etc. Una excepción es oí porque se disuelve el diptongo mediante hiato.

Recordemos que para comprender la dinámica de la lengua y para entenderla como un cuerpo viviente cuyas células son las palabras, los signos y todo lo demás; células que nacen como neologismos, cumplen una función y mueren como arcaísmos, existe un corolario:
El uso (de los hablantes) se impone sobre la norma (de las academias).

También es útil entender que si el idioma es como un cuerpo viviente, debe tener sus mecanismos de defensa ante una invasión y sus maneras de mezclarse con otros idiomas.

Tilde es la virgulilla que se pone sobre las sílabas tónicas de algunas palabras.

Los verbos transitivos e intransitivos los analizaremos cuando hayamos adelantado un poco más nuestro estudio.

A seis años de la primera edición de El olvido que seremos, esta conmovedora novela autobiográfica que develó al mundo el trabajo narrativo de Héctor Abad Faciolince adquiere un especial brillo como todas aquellas obras que tienen la virtud de madurar mientras el tiempo pasa. En efecto, en el 2010, la obra recibió el premio Casa de América Latina de Portugal, por considerarla la mejor novela latinoamericana del año. Felicitamos por este reconocimiento a Héctor Abad.

Aquí una vez más el fantasma de la literatura arropa con su manto, explica y da coherencia, a un segmento de historia personal y nacional, como son las vivencias del  autor y de su país, para narrarnos, desde el apaciguamiento distante producido por la catarsis de la emoción estética, la trágica experiencia del asesinato de su padre y el aciago destino de una Colombia que padece las atrocidades de una violencia fratricida absurda.

Héctor Abad Faciolince, nacido en 1958, tiene en su haber más de quince obras literarias dentro de las que se cuentan entre otras: Angosta (2003), que fue reconocida dos años después por la crítica china con el premio a la mejor novela extranjera de ese país en ese año; El amanecer de un marido (2008); Traiciones de la memoria (2009), y Las formas de la pereza (2011).

La literatura está sin duda de pláceme con esta novela de Héctor Abad Faciolince, que nos enseña cómo se coge el toro por los cuernos a la hora de hurgar en los vericuetos íntimos de la conciencia humana. La muerte es el tema más sublime del hombre porque es a su vez el más trágico. Y quien logra ubicarse más allá de los anodinos avatares de la vida es quien puede asumir sin miedos ni temores la descripción transparente de sus sentimientos y desgarrar su conciencia para dulcificar en el milagro de la comunicación la piedrita que todos llevamos en el zapato, el desahogo existencial, por la vía de la actitud más comprensiva y elevada ante la adversidad: la literatura.

El olvido que seremos es una novela autobiográfica, abierta y sostenida por el recurrente eje temático del olvido. El olvido que echa al traste la memoria, el salvavidas de los hombres y de los pueblos. El olvido, que es el último signo del fugaz paso por esta eternidad que es la nada. Al respecto, podemos leer en su novela:

«La memoria es un espejo opaco y vuelto añicos, o, mejor dicho, está hecha de intemporales conchas de recuerdos desperdigadas sobre una playa de olvidos. Sé que pasaron muchas cosas durante aquellos años pero intentar recordarlas es tan desesperante como intentar recordar un sueño que nos ha dejado una sensación, pero ninguna imagen, una historia sin historia, vacía, de la que queda solamente un vago estado de ánimo».

Un verso de Borges de su poema Epitafio, escrito a mano y encontrado por el autor en uno de los bolsillos del traje  su padre el mismo día de su asesinato como premonición de su inminente muerte, es el comienzo del hilo que nos lleva a  desovillar escenas de la infancia del escritor. Atado a la semblanza de un padre adelantado a su tiempo en emoción y en inteligencia, nos dibuja el comienzo y el final de una entrañable secuencia de retratos que, de la misma manera que la humanidad se une al amnios de la madre naturaleza, estuvo unido a la historia de un país de inconmensurable vocación para la violencia, a una telaraña de códigos cifrados para segar la vida de sus mejores hombres.

Así las cosas, es este un momento propicio para celebrar con hondo regocijo y desde nuestro rincón de bookandbilias, esta obra de madurez de un joven escritor colombiano que ha alcanzado la templanza estética y que  continua iluminándonos con su peculiar visión de un entramado social en el cual el hombre se salva de caer estruendosamente en el absurdo por el milagro de una mirada crítica y a la vez poética como la que Faciolince le imprime a sus escritos.

La Antipoesía de Nicanor Parra

Lunes, 21 Abril 2014 00:00

Los últimos días del 2011 han traído para todos los amantes de la literatura y la poesía una noticia que nos llena de regocijo: el anuncio de que se le ha concedido el máximo galardón de las letras en idioma Español —el Premio Cervantes— al chileno Nicanor Parra, el poeta de la Antipoesía. Para el grupo Bookandbilias es muy placentero poder despedir el año que termina y darle la bienvenida al 2012 con este artículo dedicado al admirado vate austral.

El movimiento de la Antipoesía dirigido por Parra se origina, crece y se desarrolla a la par que el Postmodernismo en occidente. A partir de la segunda postguerra mundial y con la influencia del surrealismo y de las vanguardias, principalmente el dadaísmo, el terreno estaba abonado para que las nuevas manifestaciones artísticas,  y dentro de ellas la literatura y la poesía, entraran en la tradición de ruptura y negación de las anteriores formas de hacer poesía. Este concienzudo análisis llevó al chileno a afirmar que “durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa”. Nicanor Parra es el poeta del postmodernismo latinoamericano.

En efecto, la visión de la literatura de la modernidad para acoplarse a una estética que refleje las características principales del hombre de hoy ‒que bien pueden calificarse como de desconcierto y búsqueda‒ se encuentra en el centro de la propuesta parriana. La narrativa actual se encausa por los laberintos de tono cínico y conmovido para contar la historia sombría del hombre moderno, de sus personajes ambiguos e impredecibles con metáforas extrañas que extraen belleza de lo vulgar. Se escarba la opacidad y la visceralidad del ser para mostrar su lado oscuro y luminoso, y con personajes transgresores se celebra lo marginal, lo diferente y lo mórbido.

En el poema Advertencia al lector, Parra encuentra un verso para describir el nuevo mundo con su escala de  valores desquiciados y escribe:

Porque a mi modo de ver el cielo se está cayendo a pedazos.

En este orden de ideas el objetivo de su poética ha sido crear y desarrollar un sistema y un Movimiento dentro de los cuales el lenguaje sea recuperado y cumpla la función primaria de comunicar lo esencial del hombre común y de su entorno tal como es. Este sistema se opone a la práctica de la poesía hermética, oscura e indescifrable. No más imágenes románticas ni modernistas como la de torcerle el cuello al cisne; no más “lánguidos camellos” ni arcoíris; no más princesas, no más lunas, no más “soles estrellados”. En Discursos, Parra nos dice que va a “hacer saltar a papirotazos los cimientos apolillados de las instituciones caducas y anquilosadas” y va a elevar lo pedestre al salón con “Un juego con reglas hechas para ser rotas una vez que el código las haya petrificado”. No pretende dogmatizar sino expresar momentos y verdades cambiantes.

Rechaza y entierra la antigua imagen del poeta como un dios inspirado y ungido por algún don celestial. Lo baja del Olimpo. Del pedestal de mago y profeta. El antipoeta  es ahora un francotirador que crea sus textos traumáticos, que desmitifica los valores sagrados de la sociedad para venir a explotar cuando menos se espera en manos del lector, oyente o espectador. El poeta está insertado en el cuerpo del nuevo lenguaje como protagonista de sus antipoemas. Hay una desacralización del yo poético.

En cuanto al panorama  nacional chileno, Nicanor Parra parte de la negación de lo más cercano que tiene a mano: la producción literaria de Pablo Neruda y de Vicente Huidobro. Alega que sus estéticas se apartan del hombre común para cantarle a entes que nada tiene que ver con su existencia cotidiana. Con ese tipo de poesía la comunicación real se pierde y el lenguaje pasa a ser una entidad abstracta en la que el poema tiene una realidad ajena al hombre de carne y hueso. El nuevo movimiento es de postvanguardia y antinerudiano. Busca quitarle el carácter serio, grave, solemne a la poesía y desacralizar la visión del mundo de un lenguaje exquisito por un lenguaje cotidiano, burlesco, irónico, de la calle.

Es un sistema antipoético. Es una nueva forma de poetizar. Una literaturización de la vida. La nueva imagen está dada por lo audiovisual, por el resumen, por la cultura del deshecho.  Supone un replanteamiento de la noción de originalidad de la concepción del poeta y del artista. El sujeto lírico entra al poema como protagonista sufriente y en un patetismo tragicómico. El poema ya no vale en sí mismo (…) sino que hace parte indisoluble con la existencialidad rota del antipoeta.

Su texto debe decir lo máximo con lo mínimo. Decir una historia que cambia siempre, un cuento sin final. Es un juego con reglas hechas para ser rotas una vez que el código se haya fosilizado. El poema debe obedecer a una estructura verbal descentrada que no se crea iluminada ni defienda ninguna verdad. Eso sí, debe denunciar la degradación del individuo y de la sociedad. Es una poesía vital pero pesimista.

“Para mí el género supremo es la Pantomima”, dice Parra, porque es una crítica al mundo y a su interpretación. La nueva poesía será exteriorista y concreta; coloquial, dialogante y directa. Será un modelo de oralidad y no de escritura.

En Solo de piano, leemos:

Ya que la vida del hombre no es sino  una acción a distancia,

Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;

Ya que los arboles no son sino muebles que se agitan:

No son sino sillas y objetos en movimiento perpetuo;

Ya que nosotros mismos no somos más que seres

(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)

Ya que no hablamos para ser escuchados

Sino para que los demás hablen

Y el eco es anterior a las voces que lo producen (…)

La poesía postmoderna es  la antipoesía que, a su vez, comunica la «falsa comunicación» en que se encuentra inserta la sociedad actual.

En la trampa, podemos leer:

 

Hasta que llegado el momento preciso

Comenzaba a transpirar y a tartamudear febrilmente.

Mi lengua parecida a un beefsteak de ternera

Se interponía entre mi ser y mi interlocutora

Como esas cortinas negras que nos separan de los muertos.

 

La antipoesía se funda en la teoría de la deconstrucción. Destruir el mundo y la falsa comunicación para reconstruirla. Su tono es oral, coloquial, conversacional, urbano. Es una contradicción. Un contratexto con la imagen del nuevo poeta. Persigue la desacralización del yo poético.

Sus poemas navegan en la diversidad y exceso de significantes al incorporar al texto poético verbal fragmentos y estructuras de discursos no literarios: comercial, publicitario, periodístico, litúrgico, administrativo, etc. El colage y el pastiche serán técnicas recurrentes. Sus contenidos se liberan del sentimentalismo y del melodramatismo.

Parra es un académico, miembro de la Academia de la Lengua de Chile. No es ningún dionisíaco como podría esperarse, aunque el contenido de sus textos sí lo sean. Ha sido profesor de Física y Matemáticas. Gracias a sus viajes y a las becas que la han concedido, tales como la de la universidad de Brown, (1943); Fulbright, (1965) y Guggenheim, (1972) en los Estados Unidos, Parra conoce de primera mano la poesía norteamericana y bebe en las fuentes de Whitman, Elliot y Pound. En 1983 estuvo en Londres invitado por el British Council para especializarse en dramaturgia y en 1989, en París, invitado por el gobierno francés para perfeccionarse en teatro. Su universo poético y creativo está inspirado en personalidades tales como William Blake, Kafka, García Lorca y hasta en Chaplin.

Bajo la marcada influencia de Apollinaire y Marcel Duchamp (los Ready Made) ampliará los significantes de sus poemas confeccionando los poemas-objetos, como es el caso de Artefactos. Defiende el spanglish y fue admirador del movimiento hippie.

En cuanto a la ideología de su sistema poético, ella puede deducirse de manera directa de sus obras y de sus declaraciones. No tiene compromisos partidistas. Es un humanista a carta cabal y un ecologista.

En su Discurso Mai Mai Peñi al recibir el Juan Rulfo en 1991, expresó:

“… el error consistió en creer que la tierra era nuestra cuando la verdad  de las cosas es que nosotros somos de la tierra…”

Se  define negativamente e insiste en su incapacidad para comunicarse. Escéptico. Ni izquierdista ni derechista, ecologista. Su poesía es de la desesperanza. Busca destruir la poesía tradicional y trascendente. Publica ecopoemas.

En Gautapique, dice:

“Capitalistas y socialistas del mundo uníos antes de que sea demasiado tarde”. “La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”.

En Artefactos declara:

“Cuándo se entenderá que estos no son pronunciamientos políticos, son parlamentos dramáticos”. El ANTI es negación crítica. ÉL  es subversivo pero no militante.

Nicanor Parra, que tiene ahora 97 años, ha publicado una obra extensa y ha recibido una cantidad de premios que reconoce y atestigua el impacto de su gestión como literato consagrado. También ha sido hombre de teatro y actor de cine. A continuación consigno algunas de sus obras, entre más de las 26 publicadas, y algunos de los premios que ha recibido:

Cancionero sin nombre, 1937; Poemas y antipoemas, 1954; Versos de salón, 1962; Manifiesto, 1963; Obra gruesa, 1969; Artefactos, 1972; Chistes para desorientar a la poesía, 1983; Discurso de sobremesa, 2006; Obras completas, 2011. Premio nacional de literatura, (Chile), 1969; Juan Rulfo, 1991; Reina Sofía, 2001; Premio Altazor de las artes, 2005; Premio cervantes 2011.

Para terminar, me gustaría anotar algo sobre Artefactos. En ellos, la antipoesía es otro tipo de poesía. Artefactos no se publica  en formato de libro sino en tarjetas postales que van dentro de una caja, sin autor y sin orden alguno. Están diseñadas para ser leídas por todo el mundo. Es poesía convertida en objeto físico. Poemas objetos parecidos a los objet trouvé de Marcel Duchamp. Trabaja elementos circenses y sarcásticos.

Su planteamiento consiste en la superposición de elementos cotidianos existentes (huevos, ataúdes, etc.), con slogans lingüísticos y visuales  que constituyen símbolos de la cultura occidental. Su experimentación va más allá del formato libro. Parra tiene una excusa para su invento: “Como los fenicios, pretendo formarme mi propio alfabeto”. La nueva presentación que reemplaza al libro simboliza una ruptura espiritual, una mueca del lenguaje. Al hermetismo de la poesía precedente se responde con humor y  desparpajo.

Sin embargo, no nos confundamos con la cáscara de comicidad que esconden las tarjetas. Sus imágenes son dotadas de contenido ÉTICO. Tienen la textura áspera y sólida de los instrumentos hechos para descalabrar.

En Artefactos el ensamble total crea un fragmento que como un dispositivo verbal,  cuando el lector lo descifra, estalla en su conciencia e ilumina múltiples zonas de su nueva realidad ahora de(s)velada. Esa es la suma de su Sistema Antipoético: ayudarnos a develar nuestra realidad.

“Toda experiencia es novelable”

Lunes, 21 Abril 2014 00:00

Entrevista exclusiva a Jorge Volpi, por John Jairo Palomino (Fundación Memoria Cultural)

Entre los jóvenes escritores mexicanos que firmaron el manifiesto de ruptura con el pasado literario hispanoamericano, conocidos como la "Generación del Crack", está Jorge Volpi. Nació en Ciudad de México en 1968 y estudió Derecho y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México y Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca. Se trata de un transterrado que definitivamente se quedó a vivir en España.

A la pregunta ¿Como es un día de trabajo para Jorge Volpi?, respondió: Cuando estoy en medio de un proyecto, por ejemplo ahora con No será la Tierra, puedo escribir hasta 8 horas diarias, aunque nunca en periodos de más dos horas y media; entonces ya no resisto más y tengo que salir de mi casa y dar una vuelta. Y a ¿cómo ha sido el camino hacia el éxito y la consagración literaria?, dijo que “El éxito siempre es relativo y, desde luego, no sé qué sea eso de la 'consagración literaria'. Para sobrevivir, yo sólo tengo una regla: mi felicidad personal no depende de lo que pase con mis libros”.

Ha escrito ya cinco novelas y algunos ensayos. A pesar del oscuro silencio (1992), Días de ira (1994), La paz de los sepulcros (1995), El temperamento melancólico (1996), Sanar tu piel amarga (1997), y el ensayo La imaginación y el poder: una historia intelectual de 1968 (1998) Recientemente visitó a Colombia invitado por la organización de la Feria del Libro de Bogotá, para el encuentro “Generación 39”

Ante nuestro deseo de saber si alguna de sus obras ha sido rechazada por las editoriales nos confesó que sí. Su primera novela, que escribió a los 19, y que trata sobre el último día de Zapata, nunca se ha publicado.

─Háblenos un poco de su novela No será la Tierra, con que cierra la trilogía En busca de Klingsor y El fin de la locura.

Es mi novela más ambiciosa. Una novela de personajes con los cuales he convivido todos estos años. Una novela de mujeres, sobre cómo sobrevivir y adaptarse o no a los grandes cambios históricos, como la caída de la Unión Soviética y el fin del socialismo en Rusia.

Fue ganador del Premio Biblioteca Breve de Seix Barral en 1999 con su obra En busca de Klingsor ─el mismo galardón que un día ganaron Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y grandes autores españoles como Juan Marsé y Caballero Bonald. Definitivamente, uno de los premios más prestigiosos en idioma español.

─Se puede concluir que con el siglo XX murió la utopía del bienestar social para todos. ¿Usted qué cree?

─Todavía vivimos con la última utopía, la de la democracia liberal y el libre mercado como soluciones a todos los problemas de nuestro tiempo.

─Y en cuantoal conflicto actual y la guerra contra el terrorismo, ¿también son novelables?

Toda experiencia humana es novelable. La ficción ayuda a comprender mejor cualquier fenómeno, o al menos, a hacernos nuevas preguntas sobre él. El problema está en abordar el asunto sin prejuicios ni directivas ideológicas predeterminadas. La más reciente novela de Updike sobre el tema, por ejemplo, me parece una guía de lo que no hay que hacer.

─¿Cree usted que nos es racismo sino necesidad de seguridad lo que mueve a los Estados Unidos a levantar la muralla de las 700 millas en la frontera con México?

Ambas cosas entremezcladas, por desgracia. Temor al otro, sea al enemigo islámico o a los "mexicanos que no se integran", como apuntan algunos conservadores.
Jorge Volpi despliega en sus obras una narrativa científica, histórica y detectivesca que cautiva al lector desde las primeras líneas y que está muy distante de la que usan algunos autores actuales de gran promoción y poco talento.

¿Cómo ve el panorama político latinoamericano?

En América Latina conviven muchas izquierdas y esa es la clave para comprender que no se trata de un fenómeno continental, por más que Chávez quiera verlo así.

─La posición de López Obrador ha sumido a México en una total ingobernabilidad. ¿Usted qué opina del desafío y la soberbia del líder del PRD?

─Creo que López Obrador se ha equivocado al querer llevar a la izquierda a un callejón sin salida, ajeno a toda institucionalidad. El PRD lleva décadas construyendo la democracia mexicana, no puede renunciarse a eso ahora.

*John Jairo Palomino. Poeta caleño radicado en los Estados Unidos desde el 2002, es director de la Fundacion Memoria Cultural, organización creada para promover y divulgar el arte y la literatura hispana.

Un tema recurrente se desplaza agazapado por las páginas de esta primera novela del colombiano Janiel Humberto Pemberty (1953), cuyo argumento es explícito en cuanto a señalar el frustrante pesimismo de una sociedad inmersa en la violencia cotidiana, de la que la población infantil es la primera en padecer toda clase de atrocidades. Y es que en los personajes de esta obra de ficción recaen las secuelas de la confrontación armada en una Colombia estigmatizada por los estragos de la descomposición familiar y social. Ese cuadro realista, que es asumido con valor ético por algunos escritores colombianos de las últimas décadas, se diagnostica también en el argumento de La música del olvido, que a la postre sigue el hilo narrativo colectivo sobre esa huella de agobio y dolor.

Sin embargo, lo que cambia en esta obra es el enfoque que el autor logra darle a la trama para imprimir en la conciencia de los personajes un desgarramiento interior que los eleva de su condición de marionetas de la adversidad a héroes de la tragedia cotidiana. Y es aquí donde Pemberty da un paso adelante en el tratamiento de un tema tan manido. Su cuidadoso arte literario -vertido en un lenguaje revelador, dotado de señales inspiradoras para conocer los enclaves más hondos del insondable comportamiento humano- le sirve para trastocar en festiva celebración lo que de por sí sería una derrota. La muerte como liberación es la propuesta estética que en una estructura de drama, materializada a partir de una elaborada prosa poética, nos entrega el autor en esta su ópera prima.

La narrativa sobre crimen y marginamiento, sobre transgresión de modelos sociales de paz y civismo, llenan los anaqueles de las librerías. No obstante, son pocas las obras que ostentan calidad literaria y más bien su profusión obedece a una dirección editorial que mientras cosecha réditos envilece el gusto de los lectores. En este caso, el concienzudo trabajo de Pemberty, revelado en la precisa combinación de estructura, argumento y lenguaje, logra acercarse a los niveles de excelencia de obras como Los ejércitos, de Evelio Rosero, por la honda sensibilidad con que aborda el alma de sus personajes y a Pedro Páramo, de Juan Rulfo, por el despojo de elementos con que arropa la ambientación y escenografía de sus relatos.

Tanto la historia como el lenguaje en la novela son escuetos y precisos. No hay espacio para el ripio.  El agonizante ritmo interior nos lleva a través de un suspenso que cabalga entre pálpitos de una tragedia anunciada desde los subtítulos que nos van indicando la hora final. El lector, agobiado por el drama, solo encontrará respiro entre los cambios de narrador de primera y segunda persona a narrador omnisciente. Aquí la literatura funge como catalizadora del oprobio y de la miseria humana.

En esta fase de su escritura Janiel Humberto Pemberty se nos muestra obsesionado por los demonios de la muerte cruenta a la cual antepone su fórmula salvadora como instrumento de liberación a una vida sin esperanza. Ese contenido reiterativo lo observamos en su primer libro de cuentos, fuga en solmenor para cuarteto imperfecto y otros cuentos (2007). En el cuento titulado Mongo, el elegido, podemos leer en la página 29:

Y antes de que su esencia de hombre sea barrida por la fortaleza y la astucia con que Dios premia a todo aquel que transforma en Mongo, Rogelio Villafuerte alcanza a lanzar un grito de libertad, profundo e inescrutable como el sentido del universo y de la vida.

Del mismo modo, en la página 76 del mismo volumen, al final del cuento que da nombre al libro, podemos leer:

Y no quiero quedarme, no quiero que la vida se me pegue como la peste, no quiero sobrevivir ni cerrar estas heridas porque ya no tendré ojos, ni manos, ni cabeza, ni caballos, ni parceros, ni nada… Porque estaré solo, apaleado y desterrado de todo. Porque hace casi nada ellos desaparecieron por el túnel de la noche y no van a querer volver por mí después de ver el amanecer, que al otro lado, los espera.

La música del olvido, es una novela de intensa profundidad dramática; es un canto en prosa poética a la fatalidad del destino, a la inocencia y a la dialéctica entre el bien y el mal, representado en un escenario de corte teatral donde los dos personajes protagonistas, Olimpo y Andrés, víctima y victimario, danzan suspendidos de los hilos que el albur les tiene señalado.

Leamos cómo nos narra el autor los detalles de esa muerte dulce, del trance mortal de Olimpo a manos de su verdugo:

…Tan embelesado está que no siente pasos a su espalda. Ni oye respiros agitados porque «viento inquieto agita las ramas excita los grillos». Por eso, cuando por  primera vez el acero de Desquite se abre paso entre sus carnes, se le ocurre que algún insecto noctámbulo le clava inocente su aguijón en la espalda. Cuando el acero entra por segunda vez, piensa en una punzante alimaña clavándosele incitada por la luna desnuda, por los grillos, por la bullaranga de las ranas que le alteran el respiro. Pero esas picadas le confirman, para su dicha, que está de nuevo en su bosque lejano. Ahora, incluso, siente una espina puntiaguda, insidiosa y cortante metiéndosele muy hondo sin parar. Una extraña, alocada espina, ayudada por la luna, se ha desprendido de su árbol y le atraviesa, jugando, el corazón. No oye las voces airadas con que Desquite acompaña cada cuchillada porque en ese pequeño bosque sus perseguidores no tienen cabida, porque las ranas y los grillos cantan de repente con fuerza inusitada y porque un estrépito de vientos y hojas trémulas, de rumores nocturnos, no cesan de cantarle la bienvenida hasta apagarse lentamente en un silencio sin retorno.

Para el grupo bookandbilias es especialmente significativo presentar a los lectores La música del olvido, novela que fue incluida entre las diez finalistas del Premio Planeta de Novela 2008, y que da inicio a una serie de publicaciones de nuestra autoría.
El grupo literario bookandbilias, con sede en Miami, publicará localmente y por la red la novela La música del olvido del escritor colombiano Janiel Humberto Pemberty en abril próximo.

La música del olvido, cuyo argumento documenta algunas de las vicisitudes que padece la niñez bajo riesgo, fue una de las 10 finalistas del Premio Planeta de Novela 2008. “Estuve haciendo ‘loby’ ante algunas editoriales y agentes literarios sin resultados concretos, hasta que unido a tres colegas me lancé a una hermosa aventura que hemos llamado bookandbilias, y cuyo primer fruto, conseguido por medio de un cuidadoso trabajo de equipo, será publicado en formato libro y a través de la red el próximo mes de marzo”, dijo Janiel Humberto Pemberty, autor de la novela.

bookandbilias, una asociación de escritores que tiene como meta difundir literatura en español dentro de Estados Unidos, lanzará este año, además de títulos de otros autores, ocho títulos de sus fundadores entre novela y cuento y en los formatos E-book y libro.

“Este año esperamos llevar a los lectores de literatura en español de Estados Unidos, con una impecable edición, parte del trabajo literario que cada uno de nosotros viene realizando desde algunos años atrás, además del trabajo de nuevos talentos literarios y no literarios en la sombra y que residen en este país”, dijo el también colombiano, escritor y miembro del grupo, William Castaño-Bedoya, quien en noviembre publicará su novela Cuando los viejos mueran.

En cuanto al escritor y poeta colombiano José Díaz-Díaz, que publicará en junio próximo su libro de cuentos Los ausentes, manifestó que está realizando sólidos vínculos con diferentes centros educativos y agrupaciones literarias con el fin de formar una plataforma que capacite a los escritores y promocione y enriquezca la literatura hispana dentro del territorio estadounidense. “Tenemos proyectados para este año dos eventos académicos de primer nivel”, concluyó.

El escritor chileno Hernán Orrego, el otro integrante del grupo, que publicará en septiembre su novela La chica de Nogaró, dijo que “este es un año único para nuestra asociación porque proyectaremos al mundo un sueño largamente acariciado y llegaremos a nuestros lectores con ediciones de primera línea y de una manera coherente y planificada”.

bookandbilias publicará además en formato libro y en formato E-book, las segundas ediciones de Fuga en sol menor para cuarteto imperfecto y otros cuentos, de Janiel Humberto Pemberty; El último romántico, novela de José Díaz-Díaz; Las alas del cóndor, novela de Hernán Orrego y Flores para María Sucel, novela de William Castaño-Bedoya.

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